Grandinetti se ilusiona con las plataformas digitales
El actor Darío Grandinetti, que pasa la cuarentena en España y acaba de estrenar en Cine.ar “La Isla de las Mentiras”, opinó que las plataformas audiovisuales son las que pueden sacar a la industria de la crisis en la que está sumida por las restricciones impuestas ante el avance del coronavirus.
Pero dijo que la recuperación de los actores va a ser “muy dura”, sobre todo para los que trabajan en teatro, actividad que por el distanciamiento social será de las últimas en volver.
“Confío en que las plataformas van a tener que seguir produciendo contenido y eso, a lo mejor, va a generar muchas propuestas para plataformas como Movistar, Amazon, HBO y Netlix”, dijo Grandinetti.
“Eso va a perjudicar al teatro. Yo viví la Gripe A (2009) en plena función de ‘Baraka’, que nos cortó a la mitad, pero no fue tan largo. Ahora va a ser duro, pero la prioridad es la salud”, agregó.
El aislamiento lo encontró a Grandinetti en pleno rodaje de la segunda temporada de la serie “Hierro”, en una isla, frente a las costas de Marruecos.
“Estuvimos un mes y medio en la isla de Hierro y nos quedan dos meses de rodaje a partir de junio, si todo va bien”, comentó el actor; mientras disfruta del estreno online en la Argentina de “La Isla de las Mentiras”, adonde interpreta a un periodista que va a cubrir el naufragio de un barco que venía al país con emigrantes españoles en 1921.
Pero lejos de ser un artículo de color sobre el heroico salvataje de 50 náufragos (de 260 pasajeros) por parte de tres isleñas, la historia comienza a tomar ribetes detectivescos, donde la corrupción y el asesinato se esconden detrás del silencio y los secretos que guardan los habitantes y, por sobre todo, las autoridades locales, representantes de la Corona.
“Me gustó que sea un hecho verídico. Después me reuní con la directora (Paula Cons) y me atrajo el proyecto, además de trabajar con una directora nueva. Me pareció muy importante hablar del heroísmo de esas mujeres”, comentó el actor.
Una noche de tormenta, dos isleñas ven cómo un barco se estrella contra los acantilados de la isla. Al estar cerca de la Navidad, los hombres del poblado se habían ido al continente y en la villa quedaban ancianos, niños y mujeres. Las dos testigos de la colisión, más una joven, deciden subirse a un bote a remo para intentar ayudar.
“Lo que hicieron fue un acto de heroísmo increíble. Dos veces hicieron el trayecto, en medio de una tormenta”, subrayó, aunque admitió que como “muchos naufragios en esa época fueron provocados, puede ser ese uno de los motivos por el que esta historia estuvo olvidada”.l