Exhuman cuerpo de joven asesinado “en manada” por siete amigos en Añatuya
El 25 de abril, Atilio Castillo desafió a Nicolás Raúl Sauco a una pelea “mano a mano”. Terciaron seis aliados y Castillo terminó gravemente herido. Murió el 5 de mayo.
Los expertos forenses realizarían hoy en Añatuya la exhumación del cuerpo de Atilio Gervasio Castillo, en procura de desentrañar las reales causas de su muerte, ocurrida el 5 de mayo pasado, tras agonizar dos semanas, por el salvaje ataque de una patota, que tiene como principales acusados a un joven de 18 años y dos adolescentes, de 16 y 17.
Desde las 12, el forense Armando Meossi presidirá la exhumación y posterior nueva autopsia: uno de los objetivos es determinar si la muerte fue por heridas causadas con una o varias armas blancas, o bien de fuego y, de ser así, extraer el proyectil, deslizaron los investigadores.
Al procedimiento, asistirían las fiscales, María Emilia Ganem, Florencia Garzón; también funcionarios policiales, abogados de los imputados y otros empleados de la Fiscalía.
Según la investigación que encabeza Garzón, Castillo residía en el Bº Las Malvinas de esa ciudad. La noche del 25 de abril, Nicolás Raúl Sauco y seis amigos menores, de 13, 14, dos de 15, otro de 16 y el último de 17 años, bebieron cervezas y hasta se habrían drogado en una casa.
Para entonces, en todo el mapa provincial ya regía el aislamiento decretado por el Gobierno nacional el 20 de marzo, a raíz de la pandemia por el Covid-19.
Hipótesis
Para la fiscal Garzón, ya de madrugada, dos acompañaron (uno era Sauco) a una de las chicas a su casa y en el camino fueron interceptados por Castillo, quien se encontraba ebrio.
“Vos le andas diciendo a la policía que yo vendo pastillas. Vení, vamos a arreglar esto como hombres”, habría instado Castillo a Sauco. “No, porque vos llevas un rifle (de aire comprimido)”, habría respondido el principal imputado.
Tal cual, Castillo puso en el piso el rifle, mientras Sauco entregaba a uno de sus amigos de 13 años una “punta”, sin que la víctima atinara a dimensionar el contexto, mucho menos la intención de su rival.
Fueron a una canchita y comenzaron a pelear a las trompadas. Sauco cayó dos veces y terció un aliado de 17 años, quien golpeó en la cabeza a Castillo, que cayó tendido. Al contemplarlo disminuido, irrumpió una joven de 15 años y destrozó en la cabeza de Castillo la mitad de un ladrillo. Envalentonado por ver a su oponente sangrando, Sauco se puso de pie, pidió a su amigo la “punta” y le asestó dos profundas heridas al debilitado Castillo.
El remate se precipitó impiadoso. Entre todos los jóvenes, lo rodearon y agredieron a trompadas, patadas, ladrillazos y hasta con un arma de fuego.
Luego, todos los jóvenes se escaparon en la oscuridad. Castillo buscó ponerse de pie. Caminó diez metros y se desplomó frente a una laguna. Sus familiares lo auxiliaron y trasladaron al Hospital de Añatuya. Luego, lo derivaron al Hospital Regional y dejó de existir el 5 de mayo.l