Por conflicto gremial se tiraron al mar 700 toneladas de langostino congelado y se exportaron 26% menos
Este año, la zafra langostinera se demoró por el conflicto de los ‘congeladores’ con el Sindicato de Obreros Marítimos del Estado, que se negó a adecuar los jornales, dolarizados, a la nueva realidad del mercado: menos ventas, un mercado mundial que al inicio de la zafra estaba casi cerrado, y precios deprimidos. Ante un panorama de pérdidas, la flota ‘congeladora’, unos cien buques-factoría que capturan, procesan y congelan pescado en alta mar, decidió no salir, lo que generó protestas del Somu que llevaron a que se pudran, de entrada, entre 500 y 700 toneladas de pesca de ‘fresqueros’, hasta que se llegó a un acuerdo.
Hasta septiembre las exportaciones de langostino (entero, cuyo principal mercado es España, y colas, mayormente con destino a China) sumaban U$S 531 millones, una caída de 26% respecto de los 716 millones de igual período del año anterior.
En los primeros nueve meses del año el sector pesquero exportó por valor de U$S 1.127 millones, sin contar variedades menores ni productos elaborados, y al cabo del año la suma se acercará a los U$S 1.300 millones. Esos números implican que el sector aportará al fisco unos U$S 100 millones en retenciones a la exportación.
Son cifras respetables, aunque más bajas que en los últimos años: en 2018 el sector llegó a exportar por U$S 2.155 millones, gracias al boom de las ventas de langostino, que ese año sumaron nada menos que U$S 1.304 millones, según datos del Indec que suministró Fabián Pettigrew, economista de la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (Capeca).l