Alojarían en Alsina 850 a presidiario tucumano que asesinó a gendarme en San P. de Guasayán
Juan Francisco Fernández ejecutó a Ángel Amado Airala en 2018. Alojado en la Cárcel de Villa Urquiza, el sábado cumpliría una condena.
La Justicia de la ciudad de Frías solicitó formalmente a Tucumán el traslado de un preso condenado en cuatro ocasiones, acusado ahora de asesinar a un gendarme en San Pedro de Guasayán, en 2018, mientras protagonizaba una alocada huida desde la Unidad 3 del Penal de Concepción.
Así lo solicitó la jueza de Control y Garantías, Roxana Cejas Ramírez, tras refrendar varios oficios destinados al Juzgado de Ejecución de Concepción, con un único objetivo: evitar que el 21 de noviembre recupere la libertad Juan Francisco Fernández, alias “Pirulo”, alojado en la Cárcel de Villa Urquiza.
Los fiscales santiagueños Gustavo Montenegro y Dahiana Pérez Vicens atribuyen al peligroso presidiario el brutal asesinato de Ángel Amado Airala, según el legajo Nº 2368/2020, “Fernández Juan Francisco, supuesto delito de extorsión en perjuicio de Cinthia Sotelo” y “homicidio críminis causa y robo calificado por el uso de arma de fuego todo en concurso real de delitos, en perjuicio de Airala Ángel Amado”.
Planes perversos
De acuerdo con la compleja investigación, “Pirulo” cumplía una condena. Pactó una fuga mediante celular y ordenó a una amiga que contratara un remís.
En octubre del 2018 “Pirulo” escapó de la prisión tucumana y esperó a la mujer en el interior santiagueño.
Ella arribó en un remís al mando de Airala, un gendarme retirado y conocido. “Pirulo” sólo quería el vehículo. Con un cómplice, ejecutaron a Airala de un tiro en la cabeza.
Cavaron un pozo y lo enterraron en un campo de San Pedro de Guasayán. Luego, continuaron su fuga en el Renault Megane de Airala.
En Tucumán comenzó la investigación por el paradero del gendarme el 16 de octubre del 2018. Días después, “Pirulo” fue apresado (y enviado de nuevo a Villa Urquiza), mientras se conducía en el auto de Airala.
Identidad reservada
Merced al testimonio de una testigo de identidad, recién el 5 de octubre del 2019 la policía encontró el cuerpo de Airala, atado, enterrado y quemado. Fue sometido a un ADN y en el 2020 se estableció que se trataba del cuerpo del gendarme. El 8 de junio, Tucumán derivó la causa a la Fiscalía de Frías y resignó competencia por razón de territorialidad.
Ahora, la titular de la OGA de Frías, Rocío Padula, envió oficios a Concepción.
En ellos, la funcionaria informó que la Justicia de Frías prorrogó la prisión preventiva de “Pirulo” y que ahora se pondrá en marcha un operativo de traslado y posterior alojamiento en el Penal de Varones de Alsina 850.
Evaluación psicológica
Dos psicólogos evaluaron la salud mental de Fernández en el año 2019. Concluyeron en que “tiene una personalidad psicopática, frialdad emocional, facilidad de palabra y de engañar a sus interlocutores”.
También manipulador, ausencia de empatía, falta de sentimientos de culpa. Tampoco se hace responsable de sus propias acciones, desprecia la ley penal.
Es definido como un interno peligroso y que el tratamiento penitenciario no ha logrado modificar su conducta delictiva debido a su personalidad.
Un prontuario muy peligroso
Los antecedentes de Fernández comenzaron en 2002, debido a robos y un raid delictivo que detallamos a continuación:
2008: fue condenado por abuso sexual con acceso carnal en perjuicio de la misma mujer a la que utilizó, amenazas mediante, para captar en 2018 al gendarme Airala.
2013: condenado por robo agravado en grado de tentativa.
2014: es condenado nuevamente por robo agravado.
Recurrencia
2015: otro tribunal lo condenó por homicidio en grado de tentativa en perjuicio de un menor de edad.
FUGA: en 2018 escapó de la cárcel de Concepción, mientras enfrentaba cargos por “homicidio y robo por uso de armas y lesiones”.
Aquella profuguez terminó con el asesinato del gendarme, en San Pedro de Guasayán, Santiago del Estero.
Todos los protagonistas residían en La Madrid, Tucumán y se conocían desde la niñez, según los voceros policiales tucumanos.
Largo viaje en remís hacia una trágica emboscada
15 DE SEPTIEMBRE DEL 2018: Fernández ordenó a una mujer que buscara un auto para huir de Tucumán, o bien asesinaría a sus hijos. Allí, marcó a Airala, cuyo auto necesitaba para huir, a sabiendas de que debía matarlo para que no lo delatara.
TRAMPA. Al arribar a Santiago, la víctima fue interceptada por Fernández y un cómplice (Camus). Lo encañonaron e ingresaron a un rancho. Le colocaron precintos en las manos. “Háganlo boleta”, ordenó Fernández.
EL FINAL. Airala fue subido a su auto y trasladado a un descampado. Fernández y Camus cavaron un pozo. Fernández le pegó un tiro en la cabeza. Rociaron todo con nafta el cadáver y lo enterraron.
4 DE OCTUBRE DE 2019. La Justicia de Tucumán requirió a la santiagueña un rastrillaje y excavación en San Pedro de Guasayán. Así lo dispuso la jueza Gabriela Núñez de Cheble.
5 DE OCTUBRE DE 2019. Una testigo de identidad reservada sitúa el lugar en donde fue sepultado el cuerpo de Airala. Los policías desentierran restos humanos, en especial un cráneo con un orificio de bala. En Tucumán se realizan rayos X a los restos óseos y hallan una bala deformada en el cráneo.
16 DE OCTUBRE DE 2019. Los forenses extraen un proyectil. Establecen que la muerte se produjo por “traumatismo encéfalo craneano por proyectil”. El 19 de mayo de 2020 se realiza el estudio genético y confirman que los restos corresponden a Ángel Amado Airala.