Por intento de adopción exprés, ahora aparecen viajes de santiagueña y un chino a Buenos Aires
El nombre de la santiagueña sería María, su entorno la llamaría "Cecilia". Mientras tanto, los fiscales Montenegro y Fringes delinean los primeros pasos.
El juez de Control y Garantías de Frías, Guillermo Joaquín Paradelo, otorgó ayer la eximición de prisión a una mujer que 72 horas atrás fue acusada por su tía de accionar en representación de un ciudadano chino y ofrecerle $ 150.000, más cuotas de $ 7.000, para que accediera a la "adopción" de uno de sus hijos y llevase el apellido del asiático, obviando todos los trámites legales que existen para tal situación.
El alerta del ilícito partió a comienzos de esta semana. Silvia Petrona Infantes, de 44 años, habría manifestado a una comisión policial que una sobrina la visitó el lunes en su casa, en el paraje San Rafael (Choya) y que se conducía en una combi blanca marca Iveco Daeli al mando de un ciudadano chino.
Concretamente, dijo que le ofrecieron $ 150.000 y cuotas mensuales de $ 7.000, siempre y cuando aceptase que uno o dos de sus hijos llevase el apellido del chino. Ni siquiera se desprendería del niño.
Reacción y temor
Tras conocerse la noticia, la mujer señalada (que trabaja de verdulera) recurrió a la abogada Nuria Kippes temiendo ser detenida. Así, la profesional presentó a favor de su cliente un pedido de eximición de prisión.
Sin objeciones de la Fiscalía, el magistrado dio luz verde ayer al recurso, pero bajo la obligación "de constituir en Frías un domicilio legal" para cualquier citación y/o notificación.
Mientras tanto, trascendió un dato nada intrascendente: la verdulera se haría llamar "Cecilia", pero ese no sería su nombre sino María, identidad con cual habría sido identificada ante la Justicia friense.
De la misteriosa sospechosa se sabe que residiría en calle Lavalle, a metros de un supermercado chino. Desde hace al menos dos años realizaría viajes habituales, con chinos, a la provincia de Buenos Aires y concretaría múltiples compras. Ello es investigado por la policía de Frías, ya que hasta anoche se ignoraba si el chino delatado por Silvia vive en Santiago del Estero, o bien efectuaba viajes mensuales proveniente de Buenos Aires.
Ya estaría identificado el vehículo en el que se conducían en San Rafael, pero aún no determinaron si permanece en nuestra provincia, o si ya abandonó el territorio.
Más allá de no haber contextualizado a la denunciante el motivo del deseo de adopción, un alto funcionario despejó las dudas. Para la Justicia, se habría tratado de una burda maniobra tendiente a generar derechos a favor del asiático en Santiago, vía o medio para un único fin: la obtención de la ciudadanía argentina.
Hasta ahora, habrían fallado los planes “A”, “B” y “C”
Un integrante del entorno de la denunciante habría dejado entrever que ella no fue la primera opción: antes habrían fracasado un plan "A" y un "B" con otras personas a las que le habrían ofrecido el mismo trato. Un funcionario policial sugirió abrir la investigación y compartirla con fiscales de Capital e indagar en la situación legal del asiático.
El funcionario intuye que la pareja antes intentó convencer a otras santiagueñas. Sin lograrlo, buscaron una mejor suerte en la región rural de Choya, especulando en que Silvia aceptaría la oferta, ya que tiene a su cargo 10 menores, entre hijos y nietos.
Todas las piezas adolecen de valor por sí solas, pero la policía mira más allá de la obvia e insólita transacción. Donde hoy irrumpe una pareja con $ 150.000 resuelta en hacerse de un niño, ávida de su documentación, los uniformados advierten un conjunto de ilegalidades a punto de explotar.
Citarían a los protagonistas y preocupa el paso de los días
Por separado, la semana próxima los fiscales frienses citarían a la tía (denunciante), sobrina y al ciudadano chino. Ello fue deslizado al cierre de esta edición, sin que trascendieran las fechas.
Un vocero judicial manifestó que el tema excede a un delito en grado de tentativa, ya que su contexto enciende luces rojas ante individuos empecinados en consumar adopciones ilegales, a total contrapelo de la Ley.
Al mismo tiempo, la policía reconocía cierta preocupación por el paso de los días: al parecer, parte de las tratativas de los visitantes se habrían plasmado vía celular y aún no fueron ordenados secuestros algunos.
Los expertos adelantaron que una reacción básica, de cualquier persona ante sospechas, sería la de desprenderse de cualquier prueba capaz de vincularla a un delito.