CONSECUENCIAS DEL ENCIERRO EN UN REFUGIO SUBTERRÁNEO

“Búnker”, una comedia ácida con crítica social

Los actores mexicanos Bruno Bichir y Miguel Rodarte son dos patriarcas acostumbrados a una vida de privilegio y poder. Cuando menos lo esperaban, todo cambia en sus vidas.

"Búnker", la serie de comedia mexicana protagonizada por Bruno Bichir y Miguel Rodarte como dos patriarcas acostumbrados a una vida de privilegio y poder que de pronto se encuentran encerrados juntos en un refugio subterráneo, llegará hoy a HBO Max con una propuesta que también apunta a la ironía y la crítica social.

Dirigidos por el realizador Joe Rendón ("Como novio de pueblo", "Tenemos que hablar"), los ocho episodios que componen la temporada producida por Dopamine comienzan con una premisa catastrófica que advierte sobre el advenimiento de una detonación de tipo nuclear en alguna locación indeterminada.

La imagen del temible hongo de humo y fuego da paso inmediato a la introducción de Vladimiro, el personaje interpretado por Bichir, un misántropo que se relaciona de maneras muy tóxicas con su familia y que, para escapar de su entorno, del mundo y del futuro evento fatal, vive prácticamente aislado en su propio búnker.

Escrito por el trío de argentinos compuesto por Ariel Amestoy, Esteban Seimandi, Adriano Dalla Torre, el guion pronto da paso al otro personaje central de la trama: Napoleón (Rodarte), un empresario dueño de un parque acuático muy poco amigable con el medio ambiente metido cada vez en más problemas con distintos grupos mafiosos que comparten sus oscuros y avaros negociados.

Napoleón

Napoleón juega con los límites de su poder y de su ambición hasta que -no tan- sorpresivamente es secuestrado por los inexperimentados raptores de una de las mafias, pero un error de cálculo y una caótica secuencia los obliga a ocultar su presa en el refugio de un Vladimiro, desconcertado por la repentina llegada de los desconocidos.

Así, los dos patriarcas se ven obligados a interactuar y a medirse en una serie de ridículos enredos que involucran trasfondos personales disímiles y discusiones llevadas a la pantalla con una lente cómica que, además sentirse muy contemporánea a raíz de los confinamientos llevados a cabo en el mundo por la pandemia de coronavirus, apunta con una mirada crítica y fresca a temas como el abuso de poder, el egoísmo y lo inmoral.


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