ESPECIAL PARA EL LIBERAL

Visión borrosa repentina: ¿Es para alarmarse?

Por el Dr. Ricardo Passone.

Experimentar visión borrosa en uno o ambos ojos se debe habitualmente a un error de refracción como la miopía, el astigmatismo, la hipermetropía o la presbicia –o vista cansada–. Pero este ver borroso también puede producirse de forma repentina y durante un corto espacio de tiempo, por causas como la fatiga visual o la entrada de un cuerpo extraño en el ojo, entre otras. Sin embargo, también puede ser síntoma de una enfermedad –ocular, o no–, que es necesario diagnosticar y tratar correctamente cuanto antes para evitar complicaciones. Por lo que, si alguna vez te ha ocurrido, conviene por tu tranquilidad saber identificar la causa de esa visión borrosa transitoria.

Desde la Sociedad de Oftalmología de Santiago del Estero vamos a explicar los motivos de esta situación; visión borrosa es un término tremendamente ambiguo, que puede incluir cualquier patología oftalmológica que afecta a la calidad visual, por lo que hay que pedir al afectado que describa la alteración visual que experimenta para poder determinar su origen, ya que "una persona a la que de repente se le seca el ojo ve borroso, pero también ve borroso una persona que tiene un defecto de graduación, o un desprendimiento de retina, o un problema en centrar la imagen".

Si la visión borrosa se acompaña de síntomas como visión doble, una reducción significativa de la agudeza visual, dolor ocular o de cabeza, puede constituir una urgencia médica.

Primero es importante diferenciar si se produce en un ojo, o en ambos, y cuánto dura la sensación: segundos, entre uno y cinco minutos, o más de cinco minutos, porque la orientación es distinta. Además, "no es lo mismo tener un gran oscurecimiento de la imagen, que simplemente verla un poco borroso", y por ello el especialista debe realizar un examen, que puede incluir pruebas como el examen de fondo de ojo o la tonometría (para medir la presión intraocular), entre otras, para identificar el problema del paciente.

Causas

Si esta alteración de la vista se produce repentinamente y durante un corto período de tiempo, lo más común es que sea debido a alguno de estos factores:

Fatiga o sequedad ocular. La visión borrosa momentánea suele ser habitual tras pasar mucho tiempo fijando la vista en una pantalla, un libro o una tarea manual; "por la mañana al despertarte a veces la película lagrimal no es correcta y el ojo se ha secado un poco, y al principio no ves bien, o te cuesta enfocar".

Migraña. Este tipo de cefalea puede acompañarse de síntomas oculares, entre ellos visión borrosa repentina, halos, destellos luminosos, que pueden preceder al dolor de cabeza.

Espasmo de acomodación. También conocido como falsa miopía, y que consiste en la contracción del músculo ciliar que origina un exceso de acomodación que no se ajusta a las necesidades visuales del paciente. Esto da origen a una miopía de origen acomodativo, con la consiguiente visión borrosa y acompañada, en ocasiones, de cefaleas. Suele tener su origen en un exceso de estrés en personas jóvenes, es transitorio y generalmente no precisa tratamiento. Por lo general se debe a situaciones de estrés mantenidas y no suele requerir tratamiento.

Lesiones en la córnea. Como una abrasión o úlcera corneal que se produce, por ejemplo, si se introducen cuerpos extraños en el ojo como polvo o arena.

Estilo de vida y factores ambientales. No dormir lo suficiente, presentar un déficit de vitaminas (avitaminosis), permanecer en lugares con exceso de humo, luz o polvo, aire acondicionado, calefacción, o la exposición a los rayos solares o a mucho viento sin protección adecuada pueden causar visión borrosa.

Problemas vasculares en el nervio óptico y la retina. La falta de riego sanguíneo puede dañar el nervio óptico, llegando a atrofiarlo y a provocar una pérdida de visión. El deterioro de las venas de la retina también puede manifestarse con visión borrosa o la pérdida de visión repentina en todo el ojo, o una parte del mismo.

Miodesopsias o "moscas volantes". Una especie de manchas oscuras móviles que aparecen en el campo de visión y están asociadas al proceso de envejecimiento que deteriora el gel vítreo, haciendo que se desprendan microscópicos trozos de tejido que flotan en el interior del ojo.

Colirios y medicamentos. El uso de algunos colirios o fármacos puede tener como efecto secundario que la visión se nuble temporalmente.

Abuso de las lentillas. Utilizar de forma incorrecta o durante demasiado tiempo las lentes de contacto también puede provocar visión borrosa y favorecer el desarrollo de infecciones oculares.

Cambios hormonales durante el embarazo. Pueden alterar la forma y el grosor de la córnea, emborronando la visión. También es habitual que las embarazadas presenten sequedad ocular. En cualquier caso, deben consultar a su médico si aprecian cualquier trastorno ocular, porque podría indicar un problema serio como hipertensión o diabetes gestacional.

Síntoma de un problema grave

La visión borrosa puede ser un síntoma de un problema de salud grave de los ojos, e incluso estar asociada al desarrollo de enfermedades no oftalmológicas. Si esta alteración visual va acompañada, además, de otros síntomas como visión doble, una reducción significativa de la agudeza visual, dolor ocular, o dolor de cabeza, puede constituir una urgencia médica.

Algunas patologías que pueden manifestarse con este trastorno visual son:

Síndrome del ojo seco; coroidopatía serosa central; degeneración macular asociada a la edad (DMAE); cataratas.

Glaucoma. Esta enfermedad ocular se debe a una elevación de la presión intraocular y puede llegar a dejar ciego al afectado si no se detecta y controla a tiempo. Suele ser asintomática, de ahí la importancia de acudir al oftalmólogo con regularidad, pero el emborronamiento de la visión es uno de los síntomas que pueden alertar de su aparición.

Retinopatía diabética.

Las personas con diabetes pueden sufrir complicaciones oculares asociadas a su enfermedad, y entre ellas retinopatía diabética, que consiste en un deterioro de la retina a consecuencia de un mal control de la glucosa.

Enfermedades cardiovasculares.

La visión borrosa o doble también puede ser un signo de tener problemas vasculares, "una persona que de repente pierde visión puede tener microtrombos en la arteria carótida", y también puede indicar la presencia de hipertensión, diabetes o tromboembolismos.

Esclerosis múltiple.

La neuritis óptica, una inflamación del nervio óptico, que suele afectar a un solo ojo y cursa con dolor y pérdida de visión, y que puede remitir o prolongarse en el tiempo, puede constituir uno de los primeros síntomas de la esclerosis múltiple.



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