Carla Arias Raed: “No es fácil comenzar de cero siendo extranjera en un país que no es el tuyo”
Carla Arias Raed, nacida y criada en Santiago del Estero Capital, en el barrio Centro, es una joven abogada que se encuentra en la “Ciudad de la Luz”, París, la capital de Francia. Vivió en la provincia con su familia, padres y hermana, hasta los 17 años. “Finalicé el secundario en el Colegio La Asunción y me fui a vivir en Tucumán para estudiar mi carrera universitaria Y me gradué de abogada en la Universidad Nacional de Tucumán a los 23 años. Luego continúe estudiando y perfeccionándome, especialmente en el área de Derechos Humanos y Políticas Públicas”, contó. Luego, trabajó como abogada en estudios jurídicos y también se desempeñó como profesora de Ciencias Políticas en un colegio secundario de San Miguel de Tucumán.
Sobre cómo fue que llegó a instalase en París, relató: “En 2018 viaje a Europa por primera vez, visité 11 países en dos meses. Regrese a la Argentina con muchas ganas de volver por un tiempo largo y asentarme por algo más de un par de meses como turista. Así fue que empezó a dar vueltas en mi cabeza la idea de dejarlo todo nuevamente y mudarme a un nuevo país, en un nuevo continente con un idioma diferente y tomar la decisión de hacerlo sola. Quería vivir nuevas experiencias en lo personal”. “Tomé la decisión, hice todos los trámites de visado y llegué a Francia, especialmente a la Costa Azul en mayo del 2019. Luego, el amor me trajo hasta París, donde vivo actualmente con mi novio francés, confesó. En el plano laboral, dijo que “hasta ahora todos mis trabajos siempre estuvieron relacionados con el sector turístico-gastronómico. Hoy en día trabajo en un restaurante argentino y en una tienda de productos argentinos. Con los clientes me siento un poco embajadora de mi tierra y mi cultura”. “Por otro lado -continuó- estoy formándome académicamente en el francés. Mi intención es ingresar a la universidad el próximo año. Quisiera realizar una formación relacionada con mi carrera, abogacía, la cual exige un nivel alto de conocimiento de la lengua francesa para estudios superiores en Derecho y así también poder ejercer profesionalmente. Ese es un camino que lleva su tiempo y hay que saber ser consciente de eso”, recalcó. La abogada subrayó que “no es fácil comenzar de cero siendo extranjera en un país que no es el tuyo. Pero hay que tener el coraje y la valentía de intentarlo si es que uno realmente lo desea. Hoy mirando hacia atrás, luego de 3 años y medio, celebro todo lo logrado hasta ahora. Nadie dice que es fácil, porque no lo es, pero si es tu deseo vale intentarlo”. “Lo que más añoro son los encuentros con la familia y amigos. Los vínculos cercanos y la espontaneidad y la calidez argentina”, confesó Carla. Para no sentirse tan lejos del “pago”, dijo que mantiene “muchas costumbres, pero la principal es el mate. Siento que es como un pequeño lazo que me conecta a mi país; el mate me da la sensación de estar un poco más cerca de casa. La música y la gastronomía sin dudas”. “Mi pareja es francés y ya se ‘argentinizó’, por ejemplo el adora la comida argentina: el dulce de leche, los alfajores, las empanadas y el choripán están entre sus preferidos. Yo soy muy orgullosa de mi país y de mis orígenes y ver a otras personas que no son argentinas disfrutar de mi cultura me hace valorarla aún más”, destacó.
Sobre qué consejos o tips le daría a quienes intenten realizarse en el exterior como ella, Carla, remarcó: “Lo primero y no menos importante es informarse, entrar a las páginas oficiales de los gobiernos de cada país para conocer su política migratoria y siempre venir con papeles, sean visas o pasaporte europeo. En condiciones de irregularidad se hace más difícil aún la inserción laboral, económica y social”.
Acotó: “Además, si pueden venir con un idioma como el inglés eso suma muchísimo a la hora de la búsqueda laboral”. Y aclaró que “hoy en día a través de las redes sociales se ‘romantiza’ mucho la inmigración, pero poco se muestra el detrás de escena. Hay que ser conscientes de que es un proceso que lleva tiempo, nada es instantáneo y que no hay fórmulas mágicas. Hay tantas experiencias migratorias como migrantes y cada uno vive su propia experiencia. Viviendo afuera hay que poner en práctica día a día la paciencia, la flexibilidad y la resiliencia. Siento que la decisión de emigrar se la reafirma cada día”.