Santiago

Etapa de exámenes: cómo ayudar a los jóvenes a transitar las últimas semanas de clases

Debemos, como papá y mamá, y respaldarlos sin culpa, sin pensar que hubiera sido distintos si había mayor o menor acompañamiento.

Los exámenes finales, las "últimas oportunidades", los preparativos para la carrera que seguirán en el 2024, y la etapa propia del cierre del ciclo, lleva a los jóvenes estudiantes a vivir -por estos días- sumergidos en un mar de estrés.

Los profesionales resaltan la necesidad de la cooperación de los docentes y fundamentalmente de los padres para transitar esta última parte del año, y salir airosos de las presiones. Asismismo se considera oportuno analizar esta etapa, como una experiencia para futuro.

En este marco, la Lic. Ana Roxana Gálvez, especialista en Psicopedagogía, analizó cómo viven los alumnos en estos tiempos y consideró necesario el acompañamiento del adulto.

En un diálogo con EL LIBERAL, la experta manifestó que "la etapa final del año lectivo para algunos alumnos será la despedida temporaria hasta el próximo año. Para otros implicará ponerse a estudiar para los recuperatorios (que antes eran exámenes de diciembre) y luego se vienen los recuperatorios de febrero y marzo. A los papás esta idea, de pronto, no les llega como una buena noticia. Sin embargo, es importante sacar lo positivo de toda situación. Los alumnos que van a rendir ya hacen un ejercicio para lo que les va a tocar después en la Universidad. Es común escuchar que los alumnos que han rendido en la Secundaria tienen en la Universidad más experiencia para enfrentar los exámenes finales. Y de pronto también podemos sacar otro tema muy positivo, que es la posibilidad que ellos revean los temas que van a estar frescos, renovados para el año próximo. Siempre la posibilidad de rendir un recuperatorio o un examen es una gran posibilidad para continuar en la escuela".

El rol del padre

En tanto que, enfocada en el apoyo de los adultos, Gálvez consideró que "debemos, como papá y mamá, respaldarlos sin culpa, sin pensar que hubiera sido distintos si había mayor o menor acompañamiento. Si de esta situación reflexiono que como mamá tengo que ejercer un control más frecuente en la escuela, no es para decirlo repetidamente, sino para llevarlo a cabo en el año siguiente. Este espacio de tiempo no es un espacio para culpas y no es un espacio para análisis de quien debía más o quien debía menos. Los alumnos tienen siempre un por qué andan mejor o no. Y siempre ese por qué tiene una gran relación con los padres. Aun con aquellos que dicen "me siento todas las tardes y estamos horas estudiando". Eso no es positivo, lo he afirmado en otras ocasiones. Los papás no somos profesores y por muchas situaciones los hijos nos obedecen como papá y mamá, pero no así como docente particular".

Por eso, sostuvo la Lic. Ana Gálvez, "es muy importante que los adultos puedan ponerse a la par de los hijos, trabajar en equipo hasta dónde la capacidad del alumno lo permita y asumir las consecuencias. Al año, éste será materia de análisis desde el principio, para evitar repetir la historia. Que siempre sea el acompañamiento a nuestros hijos, un punto fundamental en la vida, no importa en qué contexto".

El rol de los padres: por qué surge la preocupación

La última etapa escolar en los hijos es una preocupación de los padres. El proceso de los chicos aprendiendo es un proceso que se inicia cuando comienzan las clases. El tema es cuando los padres quieren cambiar el ritmo y el destino escolar de los hijos a último momento.

"Convoco a los padres a razonar. No podemos esperar todo un año para ver si el chico aprende sólo o si aprende con una maestra particular de la esquina de la casa; o con ayuda de los padres que ven que no aprende y continúan castigándolo. Le sacan la televisión, los juguetes, los tienen horas y horas con los cuadernos. Lamentablemente, deben saber que esto no es gratuito. Que sirva para que al próximo año ofrezcan un mayor acompañamiento".

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