Policiales

Revocan absolución y condenan a perpetua a Ruiz por asesinar a su pareja con oflador

NO A LA ABSOLUCIÓN: El femicida será detenido de nuevo; ahora lo espera la perpetua.

Nancy había sido torturada con un oflador, en la cabeza. Agonizó cinco días y falleció en el Regional. Seis años después, su verdugo a prisión. QUIMILÍ, MORENO Ignacio Ruiz ultimó a Nancy Pereyra en el 2018; en 2020 fue absuelto y ahora otro tribunal dejó sin efecto el fallo, por perpetua. 

Un tribunal de alzada revocó la absolución de un individuo de la ciudad de Quimilí, departamento Moreno, y lo suplió por una condena a prisión perpetua, al hallarlo responsable de golpear con un oflador a su pareja en la cabeza, en septiembre del 2018, y provocarle la muerte cinco días después en el Hospital Regional.

Así lo refrendó en las últimas horas el alto cuerpo, con lo cual ahora la policía dispondría la inmediata detención del femicida, Ignacio Ruiz, quien segó la vida de su pareja, Nancy Pereyra, tras una noche de alcohol y barbarie en el Bº San José de Calasanz.

Más tétrico aún, Nancy (foto) fue golpeada frente a su hija de 11 años, quien quedó aterrada y después recibió contención psicológica y familiar, con su madre muerta y su padre, preso.

De acuerdo con la instrucción policial-fiscal, el 8/9/18, Ruiz se puso más violento que lo cotidiano. Y como siempre, descargó su ira en Nancy, 47, mientras realizaba las tareas del hogar.

El sujeto recogió un oflador y golpeó a Nancy con tal ferocidad que la dejó tirada en un charco de sangre. Después, el agresor ascendió a su moto y se llevó a la menor.

Debido a que él se hallaba en estado de ebriedad, perdió el control del vehículo y ambos ocupantes terminaron en el Hospital Zonal más cercano.

La niña, quien se recuperó tras pasar unos días internada en el Cepsi, fue quien relató a su tía lo que había sucedido con su madre.

Ruiz fue juzgado en setiembre del 2020. La Fiscalía solicitó que se lo condene a prisión perpetua, acusándolo de haber asesinado a Nancy.

En su alegato, Silvina Paz solicitó la máxima pena posible para Ruiz de 39 años, al cual le endilgó ser el autor de "homicidio doblemente calificado por la relación de pareja y por haber mediado violencia de género", es decir, femicidio.

Teniendo en cuenta la figura que se le imputa, indefectiblemente iba a ser la pena que requeriría la Fiscalía.

Por el contrario, el defensor oficial, Ignacio Rojo, expuso que a su criterio no estaba acreditado que su representado haya sido el autor de las lesiones que provocaron la muerte de la mujer y, en consecuencia, solicitó "su absolución por el beneficio de la duda".

Finalmente, el tribunal integrado por Fernando Viaña, María Eugenia Carabajal y Luis Domínguez pasó a un cuarto intermedio y, días después, absolvió a Ruiz por el beneficio de la duda, sentencia que acaba de ser revocada.

Esclava de un hombre que primero minó su sonrisa y después le arrebató hasta su vida

Como infinidad de historias, la violencia sufrida por Nancy fue en ascendente crecimiento, pero jamás pudo trasladarse a una comisaría y pedir ayuda.

Los familiares más cercanos habían develado que Nancy padecía hechos de violencia de género, pero estaba penada de denunciar, o lo pasaría peor.

Aquella jornada, la mujer recibió tal agresión que ni bien cayó perdió el conocimiento. Conducida, urgente, al Hospital Regional, Nancy soportó cuanto pudo, pero la ferocidad del ataque ya había dejado heridas irrecuperables. Y la muerte se precipitó 5 días después por lógica decantación.

Fracturas diversas

Los forenses habrían precisado que las lesiones en su cráneo fueron severas y que, además, presentaba otros signos de violencia.

Ya sin vida, con posterioridad, los forenses concluyeron que había sufrido fracturas diversas, pero también detectaron otras lesiones de las que nunca su familia tuvo conocimiento, porque la mujer tenía mínimo contacto externo.

Su mundo era su hija y su pareja. Éste regía el "destino" de la casa con mano dura, léase a golpes y prohibiciones de toda índole.

Jamás Nancy recibió un regalo, un gesto, un detalle que pudiese reconciliarle con ese romántico concepto de amor. Antes de cerrar sus ojos, quizá dedicó un solo pensamiento: el deseo de que su hija no quede sola y jamás repita su vida.

¡Tal vez un poco tarde, pero Nancy ahora quizá podrá descansar en paz!

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