Trova y Poesía en Ojo de Agua: escritores en las aulas
Por Nene Bustos.
Los hijos de Rubén Arguello, docente y poeta de Ojo de Agua: Liz, María, Patricia, Fabian, Rubén Alejandro, Javier, Emanuel, Ana Virginia, su esposa Ana, familiares y amigos fueron los encargados de organizar el sorpresivo festejo de los 80 años del docente y poeta.
Desde distintas latitudes llegaron sus hijos y la larga descendencia, amigos y quienes comparten el grupo literario-Reencuentro- desde su condición de poetas y cantores populares.
La ocasión fue propicia para encender la llama de la poesía y el canto popular.
Dentro de la vasta producción literaria, Rubén Arguello inició el espacio de recitales con su obra, Niña de los ojos negros y otras composiciones que reafirmaron su acendrada inclinación a la poesía.
Niña de los ojos negros
Zamba-Grabada por Yoni Cejas, autor de la música
Niña de los ojos negros
báñame con tu mirar
que sin tu fuego divino
que guía mi camino, no puedo cantar
Niña de los ojos negros
basta no me hagas penar
vuélveme tu rostro esquivo
que yo me desvivo para contemplar
Niña de los ojos negros
Jamás te podré olvidar
llevo en mi alma tus besos
tu amor, tu embeleso, tu dulce mirar
En el lucero del alba
Veo tus ojos brillar
ellos son los que alumbran
la triste penumbra de mi soledad
Me fui siguiendo tus pasos
y no te pude encontrar
como el crespín solitario
te busca mi canto por la inmensidad
Yoni Cejas
Todos los pueblos tienen sus cantores populares que pugnan por difundir sus creaciones. Yoni, es un ícono del cancionero folclórico de Ojos de Agua, ciudad que lo cobija después de su destierro de las salinas.
El destino le tenía reservada la dicha de radicarse en una vivienda contigua a la Rubén Arguello. Así fue nutriéndose la amistad que desencadenó en la composición compartida de temas, a los cuales infundió la música, como en Niña de los ojos negros, Cuando los hijos de van y Recuerdos lejanos, entre otros temas que componen las grabaciones que están registradas junto a creaciones propias de su vasto repertorio. Recorre la provincia y el país fomentando y acrecentando su amor a la música folclórica, que es también una bandera de Ojo de Agua, a quien la representa con prestigio y orgullo.
Zulema Lescano
Con sus 81 años a cuestas, pero con la poesía a flor de piel, reafirmó la excepcional trayectoria, que ya fue difundida por los medios de prensa masivos.
La historia de Zulema Lescano está jalonada de experiencias que van más allá del trino de sus versos, que afloran con musicalidad y a corazón abierto.
Nació el 17 de febrero de 1944, en Morteros, en plena serranías del cordón de Ambargasta.
Estuvo casada con Alfonso Rodriguez-ya fallecido, matrimonio del cual nacieron seis hijos : Edgardo, Sonia, María, Rolando, Carlos y Carla Mariana.
Al trasladarse a la ciudad de Ojo de Agua, trabajó junto a su esposo con el servicio de gomería durante 40 años.
Tenía 46 años y tomó la decisión de asistir a un centro de adultos, no sabía leer ni escribir.
Naturalmente le iban naciendo coplas de zambas y chacareras, que finalmente se afianzaron al concluir sus estudios en Nivel Secundario de Adultos.
Tiene editado tres libros, Mi sueño se hizo verso, Camino a la vida y Huellas de mi destino, con los cuales consiguió el reconocimiento de los organismos culturales, quienes le otorgaron distinciones en el año 2011 en el Salón Azul en Buenos Aires, 1992, en Lujan de Cuyo, Mendoza. 2011 en La Banda, en el Día Internacional de la Mujer y el premio Madre Teresa de Calculta a su trayectoria.
Su poesía toca con frescura los sentimientos más profundos sobre su prédica tenaz en la defensa de la naturaleza, de la raza originaria y en la raíz misma de su propia vida, que enaltece y sostiene como su proverbial bandera.
Yo le hablé al silencio
Hoy después de un tiempo
yo le hablé al silencio
le hablé de la vida
y de viejos tiempos
recordé el pasado
que quedó allá lejos
le conté mis sueños
que guardé en silencio
recorrí mi mundo
este mundo nuevo
que guardé en el tiempo
recordé esa niña
que no tuvo escuela
Tal vez qué difícil fue cumplir
con ella
Y esa niña un día
se quedó en el tiempo
y hoy con gran tristeza
su niñez recuerdo
Vos sabes mi niña
que aun siendo abuela
no sentí verguenza
intentar de nuevo
Pero si te cuento,
Me sentí pequeña
sentada en el banco
aquel viejo banco
que con gran cariño
ocupó mi niño
Y hoy estoy de vuelta
en tus viejas aulas
A intentar de nuevo
Mi querida escuela
Y por esas cosas
que me dio la vida
si un día por sus aulas
pasaran mis nietos
quisiera que sepan
mi querida escuela
que uno de sus bancos
ocupó la abuela