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Macron acusó a Donald Trump de intentar someter a Europa: "No somos respetados"

El mandatario francés subrayó que la Unión Europea cuenta con herramientas "muy poderosas" para responder a este tipo de presiones y que debe estar dispuesta a utilizarlas cuando "no se la respeta". 

El salón principal del Foro Económico Mundial de Davos fue el escenario elegido por el presidente francés Emmanuel Macron para marcar distancia de Estados Unidos y, ante jefes de Estado, empresarios y referentes, dejó un mensaje claro: Europa no está dispuesta a aceptar presiones ni amenazas comerciales como moneda de cambio geopolítica. A tono con el clima, el blanco de sus críticas fue Donald Trump, luego de que anunciara la posible aplicación de aranceles del 10% a distintos productos europeos y advirtiera con gravámenes de hasta el 200% sobre vinos y champañas franceses.

Sus amenazas se inscriben en la disputa por Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca, que Trump busca anexar y utiliza como palanca de presión sobre sus aliados históricos. A la par, Washington impulsa una estrategia para asegurar influencia sobre el territorio danés, lo que disparó alarmas en Dinamarca, la UE y la OTAN.

Macron describió ese escenario como una señal de alarma para el bloque europeo y sostuvo que Estados Unidos impulsa una competencia comercial agresiva, basada en la exigencia de "concesiones máximas", que apunta a "debilitar y subordinar a Europa". Advirtió que el respeto no puede sostenerse bajo la lógica del apriete.

El mandatario francés subrayó que la Unión Europea cuenta con herramientas "muy poderosas" para responder a este tipo de presiones y que debe estar dispuesta a utilizarlas cuando "no se la respeta". A modo de advertencia política y económica, entre ellas volvió a mencionar el instrumento "anticoerción", un mecanismo diseñado para enfrentar guerras comerciales y que en Bruselas suele describirse como una auténtica "bazuca".

Seguido a eso, Macron alertó sobre un cambio profundo en el orden internacional: "Nos dirigimos a un mundo sin ley", al tiempo que defendió el multilateralismo y reclamó una mayor cooperación entre países frente al avance de políticas unilaterales. Para el presidente francés, el desafío no es solo económico, sino también político y estratégico.

Aun así, evitó llamar a una escalada inmediata del conflicto. Recomendó no dejarse intimidar por la política coercitiva de Washington y apeló a la calma como estrategia: "No hay que bajar los ojos ni ceder a la ley del más fuerte", dijo, al insistir en que Europa debe sostener sus principios sin perder la templanza.

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