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Irán intensifica el apagón para frenar las masivas protestas

Foto: X (Twitter)

El continuo apagón y la represión dejan al país en una encrucijada política y social, donde millones de iraníes permanecen aislados, con un clima de tensión que podría marcar el rumbo de Irán en los próximos meses.

Irán continúa inmerso en una de las situaciones sociales y políticas más convulsas de los últimos años, con protestas que han sacudido las principales ciudades del país y una respuesta estatal que combina represión en las calles y un corte casi total de las comunicaciones digitales

Desde principios de enero, las autoridades iraníes decretaron un apagón generalizado de internet y teléfonos móviles, medida destinada oficialmente a "mantener el orden público" en medio de manifestaciones que han reunido a miles de ciudadanos descontentos con la situación económica y política. El bloqueo ha aislado a más de 90 millones de personas del acceso a redes internacionales, servicios de mensajería y plataformas de información externas, dejando a la población prácticamente incomunicada del mundo. 

Las protestas se desencadenaron a finales de diciembre de 2025 y rápidamente se convirtieron en un movimiento nacional contra el gobierno teocrático y la élite gobernante. Las demandas de los manifestantes incluyen cambios profundos en el sistema político y críticas a la gestión económica del país, marcado por la inflación, la depreciación del rial y el aumento del costo de vida. 

En respuesta, el régimen ha impuesto restricciones extremas en los medios de comunicación y el acceso a internet desde el 8 de enero, en lo que se considera uno de los apagones digitales más prolongados en la historia reciente de Irán. Este corte de comunicaciones no solo ha limitado la capacidad de los ciudadanos para organizarse, sino que también ha dificultado la verificación de información sobre lo que ocurre en el terreno. 

Organizaciones de derechos humanos y grupos de monitoreo internacional han denunciado que las fuerzas de seguridad han utilizado una violencia severa para reprimir las manifestaciones, con informes de miles de personas fallecidas y decenas de miles de arrestos, aunque las cifras exactas son difíciles de corroborar debido al blackout. 

La desconexión digital también ha tenido consecuencias económicas graves, afectando negocios locales y la actividad económica en general, ya que muchas empresas dependen de plataformas en línea para operar. 

Mientras tanto, la comunidad internacional ha observado con creciente preocupación lo que parece ser un uso sistemático de apagones de comunicación como herramienta de control social. Diversos países y organismos han planteado la exigencia de respetar los derechos humanos y permitir el acceso a información veraz desde dentro de Irán. 

Algunas fuentes señalan que las autoridades iraníes han valorado restaurar parcialmente el servicio de internet de manera gradual, aunque sin ofrecer garantías claras sobre un acceso completo o sin restricciones

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