Opinión

Hipervigilancia digital de pareja, una peligrosa tendencia

Por Karen Hutch

Amar siempre ha implicado confiar, pero hoy esa confianza se pone a prueba en cada notificación. Muchas parejas viven pendientes del mundo digital del otro, interpretando gestos virtuales como pruebas de infidelidad o desinterés. Lo que comienza como curiosidad o preocupación termina convirtiéndose en una vigilancia constante que roba la paz y deteriora el vínculo. Esta es la realidad de la hipervigilancia digital, una dinámica cada vez más común y pocas veces cuestionada.

Muchos se hacen preguntas como "¿Por qué no me respondió si estaba en línea?" "¿A quién le dio like?" "¿Por qué vio mi historia y no me escribió?" Lo cual va generando cierta inseguridad e incertidumbre sobre qué estará haciendo el otro y por qué no me está respondiendo o reaccionando en este momento. Olvidándonos de la privacidad del otro. 

Los celos digitales

Un estudio canadiense, publicado en el Journal of Marital and Family Therapy, analizó a más de 300 jóvenes adultos durante dos años y encontró que los celos generados por la actividad en redes sociales están asociados con una menor satisfacción en la relación a largo plazo. Esto ocurre especialmente cuando la persona interpreta ambiguamente lo que ve en línea (likes, contacto con otros, stories) y esto impulsa conductas de vigilancia. 

Cuando la desconfianza se convierte en violencia digital

La violencia, puede manifestarse de maneras distintas en la pareja, a causa de tener el control en la relación o de la otra persona, señaló la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las redes sociales, pueden llegar a ser una vía para vigilar a la pareja, causando serios problemas en la relación. La profesora de la Facultad de Psicología de la UNAM, Claudia Jaén Cortés, explicó que la violencia digital, puede llegar a ser igual de grave que la violencia presencial. 

¿Qué genera la aparición de la hipervigilancia digital?

1 La inseguridad y miedo a la pérdida

La inseguridad personal puede llevar a estar constantemente buscando señales de validación o "pruebas" de fidelidad en línea. Esto no solo afecta a la persona vigilante, sino que erosiona la confianza y el equilibrio emocional de la relación. 

Expertos señalan que esta falta de confianza surge en personas que viven un estilo de apego ansioso, en este caso el temor a perder a la pareja, de modo que, la persona opta por vigilar a su pareja.

2 La sobreinterpretación

Al vivir en un mundo de inmediatez, no sólo en la vida cotidiana, sino también en la digital, contenidos como historias o likes, que suelen durar 24 horas, generan una mayor ansiedad, puesto que en cada storie, podemos encontrar información sin contexto, lo que dispara interpretaciones erróneas. Esto ocasiona motivos para desconfiar en donde no debería de haberlos. 

3 Normalización cultural

Hoy se ve "estar al tanto de todo" como una forma de amor o compromiso, pero en realidad es un síntoma de control o inseguridad emocional, no de un amor saludable. 

4 Interés genuino vs hipervigilancia

Algunos puntos sanos que pueden guiarte por un interés sano y genuino hacia tu pareja son los siguientes: 

Preguntar cómo estuvo su día y conversar en lugar de revisar su perfil y compararlo 

Compartir contenido de ambos con su consentimiento en lugar de exigir contraseñas o revisar mensajes sin permiso

Transparencia y respeto de límites en lugar de Interpretar likes o seguidores como amenazas

Comunicación asertiva en lugar de controlar digitalmente

Recuerda que llevar a cabo una hipervigilancia sobre tu pareja puede ocasionar que la relación se debilite, la confianza se fracture y la salud emocional de la pareja se vea afectada. No confundamos "cariño" o "preocupación" con el control emocional a través del mundo digital. 

Fuente: Aleteia

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