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Se conoció otro audio de la banda acusada de extorsionar al soldado de Olivos

(Foto: Infobae)

El llamado refleja el modus operandi de la organización delictiva de los internos que usaban perfiles falsos y amenazas para exigir transferencias de dinero bajo presión psicológica constante.

Un nuevo audio volvió a exponer el accionar de la banda de estafadores que operaba desde la cárcel y que está acusada de haber extorsionado al soldado Rodrigo Andrés Gómez, quien se suicidó tras sufrir reiteradas amenazas. En la grabación, un falso policía despliega el mismo mecanismo de presión psicológica para exigir dinero a otra víctima.

—Hola, buenas tardes, Iván, ¿me escuchás?

—Sí, sí, te escucho.

Así comenzaba una nueva maniobra de extorsión atribuida a la banda delictiva implicada en el suicidio de Rodrigo Andrés Gómez, el soldado voluntario de 21 años del Ejército Argentino que prestaba servicio en la custodia de la Quinta Presidencial de Olivos y que se quitó la vida tras ser hostigado por esta organización que operaba desde una cárcel.

En el audio, el extorsionador se presenta como un supuesto subteniente a cargo de la DDI de San Justo y le advierte a la víctima que, en cuestión de minutos, la madre de una menor iba a radicar una denuncia en su contra por mantener conversaciones "comprometedoras" con su hija. Con ruidos de fondo que simulaban una dependencia policial y un discurso acelerado para generar confusión y miedo, el delincuente enumeraba delitos graves como pedofilia y grooming, asegurando que se trataba de un "delito informático" cometido a través de aplicaciones como Evermatch y WhatsApp.

El autor de la llamada era Tomás Francavill, jefe de la banda, quien se hacía pasar por personal policial y utilizaba la identidad robada de un oficial porteño. Tras describir un escenario judicial alarmante, la víctima intentó defenderse explicando que la joven le había dicho que era mayor de edad. Lejos de retroceder, el estafador redobló la presión: "Las pruebas son contundentes… si te llamo es para ver si te puedo dar una mano".

A partir de allí, la maniobra tomó un giro clásico de las estafas virtuales. Primero, el falso policía pintó un panorama desesperante y luego ofreció una supuesta salida: archivar la denuncia, romper las actas y "hacer como si nada hubiera pasado", a cambio de dinero. "Una mano lava la otra… ¿Cuánto vale tu libertad?", lanzó, mientras la víctima comenzaba a advertir el engaño.

El extorsionador alternó amenazas con un tono conciliador para no darle tiempo a pensar, asegurándole que su libertad y reputación estaban en sus manos. Luego le preguntó cuánto dinero tenía disponible. Iván respondió que contaba con 27 mil pesos, monto que el delincuente aceptó sin dudar y por el que incluso envió un alias para la transferencia, solicitando el comprobante.

Sin embargo, en este caso la víctima decidió no continuar con la conversación y cortó el contacto. Distinta fue la suerte de Rodrigo Gómez, quien cayó en la trampa y fue sometido a reiterados aprietes.

La investigación que permitió desentrañar la trama se inició por orden de la jueza Sandra Arroyo Salgado, quien encomendó a la División Homicidios de la Policía Federal esclarecer la muerte del soldado. Una nota que dejó Gómez y el análisis de su teléfono celular resultaron claves para identificar a la organización liderada por Francavill, condenado y detenido en el penal de Magdalena.

En las últimas horas, la División Homicidios concluyó la pesquisa con siete allanamientos realizados en el oeste del conurbano bonaerense y en las cárceles de Magdalena y Olmos. Como resultado, fueron detenidos siete sospechosos, entre ellos Francavill y otros dos internos, acusados de integrar la red de estafas que terminó con la vida del joven soldado.

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