Espectáculos

Christian Herrera trae canción y compromiso 

El cantor salteño regresa cargado de compromiso social, identidad norteña y un profundo vínculo afectivo con la tierra santiagueña.

Con la canción como bandera, el compromiso como raíz y un profundo lazo afectivo con Santiago del Estero, el salteño Christian Herrera se prepara para volver a pisar esta tierra. Será el 28 de febrero, cuando forme parte de la grilla del Festival del Artesano de Villa Ojo de Agua, un escenario que, por su espíritu solidario y popular, dialoga directamente con la esencia artística y humana que el cantor viene construyendo desde hace años.

Para Herrera, no se trata de una actuación más. "Conlleva mucho trabajo y mucho compromiso. Un compromiso desde el corazón,", afirma, al trazar un paralelismo inevitable con Morillo Canta por los Niños, el festival solidario que impulsa en su lugar natal. Allí, como en Ojo de Agua, la canción funciona como puente: entre la música y la causa, entre el escenario y las realidades sociales que no pueden ni deben ser invisibilizadas. "Conozco la causa profunda por la cual uno se moviliza. He visto las necesidades", sostiene, con la autoridad de quien ha vivido de cerca la vulnerabilidad y decidió transformar esa experiencia en acción colectiva, a través de la canción.

Ese compromiso lo convirtió, casi sin proponérselo, en un embajador cultural del norte argentino, alguien que canta no sólo lo que duele y alegra a su gente, sino también lo que la representa. "Es mucha responsabilidad", reconoce, y explica que no alcanza con repetir una idea fija del pasado: "Yo creo que estar comprometido no solamente es traer una idea fija de todo lo que nos ha ofrecido ese contexto social vulnerable, sino también de ver la posibilidad de seguir aprendiendo en otro contexto, cuáles son las necesidades básicas que realmente hay que cubrir y por las que nosotros día a día debemos levantarnos y pensar cómo planificamos para mejorar eso que nos hace falta en el lugar de origen", remarcó a EL LIBERAL.

Una consagración sin techo y un compromiso intacto desde la música

El presente artístico de Christian Herrera confirma que su siembra empieza a dar frutos. La consagración en Jesús María 2024, la continuidad en Cosquín 2025 y una agenda cargada de festivales marcan un momento de plenitud. Sin embargo, lejos de relajarse, el cantor redobla la apuesta: "Para mí no es un techo, es un estímulo para ir por más".

En ese camino se inscribe también Cantores del Monte, el proyecto que comparte con el "Indio" Lucio Rojas y Lázaro Caballero. Más allá de los logros individuales, los une la amistad, el respeto y la necesidad de celebrar lo que la vida y la música les están regalando.

"Es no traicionar donde hemos crecido de niños, los valores de la experiencia después de haber corrido descalzos por las calles de tierra, habernos metido en el monte a conocer la familia que vive en la profundidad de la patria, con su alegría, con sus necesidades. Tenemos siempre presente todo eso. Por eso lo que se transmite creo que es lo que se interpreta del otro lado del público y eso no se traiciona. Yo reitero la palabra compromiso".

Santiago del Estero, la raíz que late en la voz de Christian Herrera

Si hay una provincia que atraviesa el repertorio y la sensibilidad de Christian Herrera, esa es Santiago del Estero. No sólo por su historia familiar —con abuelos santiagueños, viajes de infancia y parientes repartidos entre Simbolar, La Aurora y la Capital—, sino también por las canciones que eligió versionar y homenajear.

En su voz reviven obras de Leo Dan, Huguito Flores y Koly Arce,. "Mi mamá es fanática de Leo Dan", cuenta Herrera, al explicar el origen emocional de versiones como Cómo te extraño, Te he prometido o El radio está tocando tu canción. Canciones que escuchó de niño, mientras su madre hacía las tareas del hogar, y que resignifica desde el folclore y el chamamé.

El vínculo con Leo Dan tuvo, además, un capítulo íntimo y conmovedor: una conversación telefónica tras grabar la versión chamamé de " Te he prometido". "Fue una bendición, algo muy sagrado", recuerda, todavía emocionado. "Cuando corté, llamé a mi mamá y lloramos juntos".

Algo similar ocurrió con Huguito Flores, a quien también pudo expresar su respeto y cariño antes de su partida, y cuyo legado honra incluso cantando junto a su hija, Brisa Flores, reafirmando su decisión de acompañar a los artistas jóvenes. "Yo prefiero invertir mi tiempo y mi energía en los chicos que están emergiendo", afirma.

El homenaje a Koly Arce, a través de Ángel o demonio, nació del reconocimiento popular. De escuchar su música en reuniones, de escuchar historias sobre su humildad y su contacto con la gente. "Me sentí identificado", explica Herrera.

La tradición que dialoga con el presente

En tiempos donde la era digital atraviesa todos los géneros, Christian Herrera no ve una amenaza sino una oportunidad. Celebra que nuevas generaciones, incluso desde otros estilos, se acerquen al folclore. "Eso devuelve a las raíces", dice y señala que esa curiosidad lleva a descubrir a Cafrune, Mercedes Sosa, Homero Manzi o Los Carabajal.

Con una gira intensa por Salta, Tucumán, Catamarca y Córdoba, el cierre en Villa Ojo de Agua no es casual. Es un regreso simbólico a una provincia que lo siente propia y a la que él honra.

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