Sin acuerdo salarial y con policías acuartelados, crece la tensión en Santa Fe
El conflicto no se limita al aspecto económico. Los efectivos también reclaman mejoras en las condiciones de salud mental y la regularización de los días libres.
La seguridad en la provincia de Santa Fe, y especialmente en la ciudad de Rosario, atraviesa horas críticas tras el recrudecimiento de la huelga y el acuartelamiento de efectivos de la Policía provincial, en medio de un conflicto salarial que aún no encuentra una solución.
Este martes, la medida de fuerza se intensificó ante la falta de un acuerdo que permita compensar la pérdida del poder adquisitivo que, según los agentes, se profundizó durante la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro. La protesta mantiene en vilo la seguridad en distintos puntos del territorio santafesino y genera preocupación por el impacto en la prevención del delito.
En declaraciones al programa De Una de C5N, una oficial con más de diez años de antigüedad que pidió mantener su identidad en reserva describió la delicada situación económica que atraviesa la fuerza. "Tenemos sueldos miserables", aseguró, y explicó que muchos efectivos dependen de la realización de horas adicionales para cubrir gastos básicos: "Tenemos que hacer adicionales para cobrar más".
Pese a remarcar que su vocación se sostiene en el deseo de "ayudar y cuidar a la gente", la agente admitió que la realidad salarial llevó a los uniformados a una instancia de protesta inédita en la provincia.
En un intento por desactivar el conflicto, el Gobierno provincial convocó a una reunión de último momento que, aunque estaba prevista para las 23, comenzó pasada la medianoche. Durante la madrugada, las autoridades presentaron una propuesta formal que incluía elevar el salario básico de un agente ingresante a un millón 300 mil pesos netos.
Sin embargo, el ofrecimiento fue rechazado. La desconfianza de los uniformados se sustenta en una contradicción del propio Ejecutivo: horas antes del encuentro, el Gobierno había afirmado públicamente que un ingresante ya percibía un salario de un millón ochocientos mil pesos. A esta discrepancia se suma la falta de documentación firmada que garantice el nuevo monto.
Desde la Asociación Personal Policial señalaron que el objetivo es alcanzar "una recomposición salarial real, con un haber inicial no inferior a la canasta básica total y liquidaciones claras y auditables".
El conflicto no se limita al aspecto económico. Los efectivos también reclaman mejoras en las condiciones de salud mental y la regularización de los días libres, puntos sobre los que, según indicaron, el Gobierno aún no brindó respuestas.
La tensión se incrementó además por una medida disciplinaria: al menos 20 policías fueron pasados a disponibilidad en el marco de las protestas. Este miércoles, las negociaciones se retomarán con este nuevo escenario, mientras los agentes continúan acuartelados.
Por ahora, el acuerdo parece lejano y la seguridad en los sectores más sensibles de la provincia se mantiene bajo un clima de fuerte incertidumbre, detalla el portal de Minuto Uno.