Opinión

Reforma laboral ¿Quién le pone el cascabel al gato?

Por Gabriel Zurdo

Años de intentos y siempre a fojas cero. Viene a cuento la frase ¿quién le pone el cascabel al gato? Hasta los dogmas hay que aggiornarlos por el paso del tiempo. La Reforma Laboral sigue siendo uno de los pruritos en el mundo de los trabajadores. En su mayoría, éstos, inmersos en el ideario peronista, son reacios a cualquier modificación del status quo.

La llegada del Justicialismo al poder en 1946 significó la puesta en funcionamiento de leyes laborales aprobadas anteriormente por la gran labor del diputado socialista Alfredo Palacios, pero en la práctica estaban olvidadas. Luego se le sumaron las propias leyes del partido gobernante. En este sentido, fue importante la influencia de la Carta del Lavoro (1927) del fascismo italiano de Benito Mussolini.

Hoy el gobierno nacional impulsa una reforma laboral. No será una tarea fácil. Cada actor en escena no parece estar dispuesto a perder posicionamiento de sus representados. El Bien Común no cuenta. Ahí está el inconveniente. 

Es menester detallar ciertas cuestiones ante la pretendida reforma:

1 – Antes que nada, se debe tener en cuenta en el Ser Humano es un sujeto de con derechos y obligaciones. Merece respeto como tal y su dignidad no debe ni puede ser avasallada.

2 – Así como la llegada del Peronismo fue la panacea a las injusticias laborales ante el fracaso del Comunismo y el Socialismo al no poder revertir aquella impronta, llevamos más de ochenta años con leyes antiguas, a pesar de ciertas actualizaciones con el correr del tiempo. Dichas actualizaciones fueron parches de escasa efectividad, dando lugar a conflictos judiciales en su mayoría.

3 - Hoy el mundo ha cambiado. El arrollador avance de la tecnología ha dejado obsoleta gran parte de la legislación laboral. Tanto el peronismo como los partidos y movimientos de izquierda deben entender que, ante un mundo capitalista hay actuar de otra manera. El pragmatismo se impone. Un caso emblemático es China, comunista en todo sentido, salvo en su economía de neto corte capitalista.

4 – Tampoco se trata de hacer desaparecer los Sindicatos. Estos, tienen su razón de ser, es decir, representar a sus afiliados en caso de controversia porque son los que tienen la fuerza necesaria dada por la ley para enfrentar a la contraparte. Un tema para tratar es si la afiliación será compulsiva o voluntaria.

5 - Es necesaria una reforma democrática en los Sindicatos. Terminar de una vez por todas con los "dueños" que llevan años en el manejo de estos. Eliminar la reelección indefinida, con un período más es suficiente.

6 – Un tema álgido es si los Convenios Colectivos serán por actividad o empresas. Una posible solución sería continuar con la legislación por actividad, aplicando para empresas más pequeñas una especie de un sub- acuerdo o algo por el estilo dentro del Convenio general, teniendo en cuenta la productividad de aquellas.

7 – La estabilidad en el trabajo es una de las cuestiones fundamentales y de mayor preocupación de cada trabajador con importante incidencia en su salud mental. No deben ni pueden seguir los contratos precarios. Además, tendrá que haber un sistema de compensación en caso de pérdida del vínculo laboral por fuerza mayor.

8 – La nueva legislación no deberá favorecer a una parte en desmedro de la otra. No debe haber pérdida de derechos adquiridos, tampoco en un nuevo contrato minimizar dichos derechos evitando así abusos empresariales en un malentendido capitalismo.

9 - Es necesario una regulación de derechos y responsabilidades, con una legislación sin vacíos legales evitando así la industria de los juicios laborales, siendo el Estado garante de ello.

10 - Bregar por un sistema de trabajo formal en blanco teniendo en cuenta el futuro jubilatorio de cada trabajador.

Dicho todo esto, seguramente, personas con más conocimientos en el tema podrán agregar más elementos para tener en cuenta o desechar lo explicitado. Hago este aporte por experiencia propia al haber trabajado en la esfera estatal y en la parte privada. Además de haber sido dirigente sindical bancario.

Señores Empresarios, Sindicalistas y Estado Nacional estamos ante un momento bisagra. Al Bien Común llegaremos con el aporte de todos sin mezquindades. Sería un paso muy importante lograr una legislación laboral acorde a los tiempos que corren y de esa manera insertarnos en un mundo de trabajo excesivamente competitivo.

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