Verónica Llinás se hunde en la oscuridad de "En el barro" dándole vida a "La Gringa"
A los 65 años y con una carrera que transita con naturalidad entre la comedia y el drama, Llinás da otro salto.
Verónica Llinás no esquiva las zonas incómodas. En "En el barro", el spin-off de "El Marginal" que estrena hoy su segunda temporada en Netflix, la actriz se corre de cualquier registro reconocible para encarnar a "La Gringa" Casares, una figura temible que domina el penal de mujeres La Quebrada desde la violencia, el deseo y el control. "Me pidieron un monstruo y traté de construirlo sin concesiones", adelantó.
"La Gringa" no es una villana de manual. Es una "capanga" con poder real dentro de la cárcel, una presa VIP que impone reglas y maneja un séquito. Desde ese lugar, establece una relación asfixiante y ambigua con Nicole García, el personaje que interpreta Eugenia "la China" Suárez: una prostituta de lujo que llega a La Quebrada envuelta en una causa judicial y queda atrapada en una dinámica de sometimiento que mezcla conveniencia, celos y humillación.
La dupla entre Llinás y Suárez es uno de los ejes más perturbadores de la temporada. Dos figuras opuestas que se atraen y se repelen: la monstruosidad explícita de "La Gringa" frente a la belleza de Nicole. "Es una relación basada en la vejación y el engaño", dijo Llinás, en una entrevista con Clarín, y explicó: "No me interesan los personajes de una sola cara. 'La Gringa' ejerce violencia, pero también la padece. Es víctima de su propio impulso".
Para la actriz, construir un personaje así implica exponerse. "Uno tiene que apelar a sus propias monstruosidades, y eso da vergüenza", admitió. La transformación física ayudó: pelo teñido, cejas tupidas, rostro sin maquillaje y marcas que endurecen la expresión. La primera vez que apareció caracterizada en el set, nadie la reconoció. "Eso me gustó. Quería un cambio real, que no se me vieran los hilos".
La llegada de Gladys Guerra de Borges (Ana Garibaldi), otra figura fuerte del penal, amenaza con alterar el equilibrio que "La Gringa" cree tener bajo control. Y Nicole, lejos de ser sólo una víctima, se vuelve una pieza clave en ese tablero, aun cuando eso implique poner su vida en riesgo.