Impulsan una nueva regla para sancionar a futbolistas que se tapen la boca al hablar
A partir de la acusación de racismo que protagonizó el futbolista argentino, Gianluca Prestianni, en la UEFA Champions League, dirigentes del fútbol mundial estudian sancionar a quienes oculten lo que dicen cubriéndose la boca durante un partido.
La escena de tensión entre Gianluca Prestianni y Vinícius Júnior, ocurrida en el juego entre Benfica y Real Madrid por los playoffs de la Champions League, no solo derivó en una denuncia de racismo sino que generó un debate más amplio sobre la conducta en el campo de juego. Prestianni fue acusado por Vinícius de proferir un insulto discriminatorio mientras se tapaba la boca con su camiseta, algo que aún no pudo confirmarse con las imágenes oficiales del encuentro.
Como respuesta, representantes de la FIFA trabajan en una propuesta para incorporar una regla que permita sancionar a futbolistas que oculten sus gestos o palabras cubriéndose la boca al hablar con otros jugadores durante un partido, especialmente en situaciones de confrontación directa.
El exdefensor Mikaël Silvestre, miembro de un panel de jugadores de la FIFA, explicó que la idea es diferenciar entre conversaciones tácticas y expresiones que puedan ocultar conductas hostiles o discriminatorias, algo que consideran vital para evitar que potenciales faltas queden fuera de control arbitral.
La polémica comenzó cuando Vinícius acusó públicamente a Prestianni de llamarlo con un término racista durante el juego, lo que llevó al árbitro a activar el protocolo antirracismo y detener momentáneamente el partido. Ese episodio, que aún está bajo investigación por parte de la UEFA, reabrió el debate sobre cómo supervisar mejor este tipo de desacuerdos entre futbolistas en el terreno de juego.
La propuesta aún está en discusión, y los responsables de implementarla sostienen que habrá que coordinar con árbitros y organismos disciplinarios para lograr una aplicación justa y práctica dentro de las reglas existentes. Además, subrayan que no se trata de penalizar todas las conversaciones privadas entre jugadores, sino de tener herramientas claras para intervenir cuando la conducta pueda implicar ofensas, discriminación u otros comportamientos condenables.