¿Por qué el marido no debe ser el "mejor amigo" de su mujer?
Por Bogna Bia?ecka
La frase suena provocativa, pero aborda un problema muy real que afecta a muchos matrimonios. Porque, aunque la amistad es uno de los cimientos más sólidos de una relación duradera entre marido y mujer, como demuestran desde hace años los estudios de John Gottman, la amistad no es lo mismo que desempeñar el papel de "mejor amiga". En la práctica, esta diferencia puede ser clave. Y a menudo determina si el matrimonio perdura en el amor o se convierte en un campo de constante decepción.
La amistad, sí. Renunciar a ser hombre, no.
En la amistad femenina son naturales las largas conversaciones, compartir emociones, la empatía inmediata, la falta de necesidad de resolver el problema "aquí y ahora". Muchas mujeres intentan trasladar este modelo directamente al matrimonio. Con la esperanza de que su marido se convierta en su mejor amiga, que siempre estará disponible emocionalmente, dispuesta a escuchar, comprender y empatizar.
El problema es que para muchos hombres esta no es una forma natural de reaccionar. Los hombres regulan el estrés de manera diferente y ordenan sus experiencias de otra forma. Cuando escuchan un problema, se activa en ellos el modo de "tarea": "¿qué hay que hacer?". Cuando no se ve una solución, aparece la impotencia, y tras ella, a menudo, el retraimiento. Entonces, ambas partes se sienten perdedoras. Ella, porque "él no la entiende". Él, porque "haga lo que haga, nunca es lo suficientemente bueno".
La cultura contra la masculinidad
Vivimos en un mundo que grita al mismo tiempo "¡no hay diferencias entre los sexos!" y "la masculinidad es tóxica", y también: "¡mujer, tienes que parecer el ideal de la pantalla!" y "el hombre es un accesorio innecesario para tu desarrollo personal".
Como resultado, uno de los mensajes culturales es: "Un buen hombre es alguien que se comporta como una mujer". En algunos talleres para parejas tienen como objetivo principal que el hombre aprenda a relacionarse al estilo femenino: hablar de sus emociones, empatizar, mostrar debilidad (por ejemplo, llorar delante de los demás) y satisfacer mejor las necesidades de su esposa. No se enseña a las mujeres a expresar claramente sus expectativas, a mostrar respeto a su marido ni a satisfacer sus necesidades.
La lucha de sexos
Por otro lado, la cultura de masas habla mucho más de la lucha entre los sexos que de la construcción de relaciones basadas en la complementariedad entre ellos. Así, tenemos el feminismo con el mensaje "el hombre es tu enemigo" y, por parte de los hombres, el redpill con el mensaje "las mujeres son estúpidas, pero astutas y manipuladoras".
Esto puede resultar atractivo, porque explica el mundo de una manera sencilla. Pero sencillo no significa verdadero ni bueno. Una perspectiva mucho más saludable es: las diferencias existen, pero tienen un propósito. Tienen sentido. Y se pueden utilizar para que la relación funcione mejor.
Las diferencias entre los sexos: complementarias, no opuestas
La cultura contemporánea a menudo intenta convencernos de que las diferencias entre mujeres y hombres son exclusivamente el resultado de la educación o los estereotipos. Sin embargo, los estudios biológicos y neuropsicológicos demuestran que ciertas diferencias en la forma de reaccionar son reales. Desde pequeños tenemos intereses diferentes, formas diferentes de lidiar con el estrés, gestionar las emociones y comunicarnos.
Las mujeres tienen una visión más global e intuitiva de los problemas, mientras que los hombres reconocen mejor los detalles y las tareas concretas relacionadas con ellos. Esto está directamente relacionado con las diferencias en la estructura del cerebro femenino y masculino.
Una alternativa saludable: la amistad con límites
Una amistad matrimonial madura consiste en saber qué podemos esperar el uno del otro y qué no. La esposa tiene derecho a necesitar empatía y ternura por parte de su marido. Pero es una quimera esperar que él perciba y "gestione" cada emoción del día a día. Una amiga, una hermana o una mujer cercana pueden crear un espacio para conversaciones que alivien la tensión antes de que se vuelva abrumadora.
El marido tiene derecho a que se le demuestre amor de una manera más concreta que emocional. Para muchos hombres, es muy importante que se les valore: que se reconozca su esfuerzo, su competencia, su responsabilidad. Un simple "gracias", "veo lo que haces", "eso era importante" les afecta más que largas conversaciones sobre sentimientos. Esto no significa que los hombres no necesiten empatía y las mujeres reconocimiento. Se trata de encontrar el equilibrio.
Fuente: Aleteia.