Andrea del Boca se emocionó en sus primeras horas en Gran Hermano
La actriz fue una de las 18 personas que ingresó al reality el lunes por la noche y ya tuvo su primer momento de drama
El regreso de Gran Hermano Generación Dorada a la pantalla de Telefe tuvo un inicio cargado de emoción. La primera en cruzar la puerta de la casa fue Andrea del Boca, quien aceptó el desafío de convivir con otros 17 participantes y exponerse a la experiencia del encierro total.
La actriz dejó afuera, temporalmente, a su hija Anna Chiara, a su madre y a su mascota. Para sentirse acompañada, ingresó con un almohadón estampado con las imágenes de su hija y su perro, un objeto simbólico para acortar la distancia. Sin embargo, el impacto emocional no tardó en hacerse sentir.
Antes de cumplirse el primer día dentro de la casa, Andrea se mostró profundamente conmovida. Sentada en su cama y abrazada al almohadón, protagonizó un momento íntimo en el que expresó cuánto extraña a sus afectos y aseguró sentir la presencia y el apoyo de su familia en esta nueva etapa. Con la voz quebrada, recordó especialmente a su padre y a otros seres queridos, en un monólogo atravesado por la nostalgia.
La escena dejó al descubierto su costado más sensible y evidenció la dificultad que implica el aislamiento, incluso para una figura con una extensa trayectoria en televisión.
El momento rápidamente se viralizó en redes sociales y generó reacciones encontradas. Mientras algunos usuarios se mostraron empáticos frente a su vulnerabilidad, otros pusieron en duda la espontaneidad del llanto y deslizaron que podría tratarse de una estrategia para ganar simpatía en los primeros días del reality. También hubo comentarios irónicos sobre su capacidad para sostener el encierro.