Crece la tensión entre Cuba y Estados Unidos tras un episodio armado en el mar
Un intercambio de disparos en aguas cercanas a la isla que terminó con cuatro muertos desata dudas, versiones encontradas y una investigación que podría profundizar la tensión bilateral.
Una operación en aguas territoriales cubanas el día de ayer miércoles provocó una crisis diplomática entre Cuba y Estados Unidos luego de que fuerzas de seguridad de La Habana abatieran a cuatro personas que viajaban en una embarcación con matrícula de Florida. El gobierno cubano calificó el hecho como la neutralización de un intento de "infiltración terrorista", pero la versión oficial estadounidense todavía está siendo corroborada de forma independiente por las autoridades de ese país.
Según el relato difundido por el Ministerio del Interior de Cuba, la lancha con diez ocupantes ingresó en aguas de la isla sin autorización y, al ser abordada por guardacostas, los pasajeros abrieron fuego primero contra los efectivos cubanos. Las fuerzas del Estado respondieron y, en el choque, murieron cuatro tripulantes y otros seis resultaron heridos. Entre los objetos incautados tras el enfrentamiento, las autoridades señalaron la presencia de fusiles de asalto, armas cortas, cócteles molotov, chalecos antibalas y otros elementos tácticos.
Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel reafirmó que su país no busca agredir a nadie, pero mantendrá una postura defensiva firme ante amenazas percibidas a su soberanía. Además, las autoridades cubanas han sostenido conversaciones con sus pares estadounidenses para intercambiar información sobre lo ocurrido y avanzar en el esclarecimiento de los hechos.
Por su parte, la administración de Estados Unidos, a través del secretario de Estado Marco Rubio, aseguró que se está llevando a cabo una investigación propia para obtener datos precisos sobre el incidente y aclarar las circunstancias en que se produjo. Washington ha indicado que no cuenta con evidencia de participación directa de sus fuerzas y que espera los resultados de las indagaciones antes de emitir respuestas oficiales más amplias.
Mientras las investigaciones siguen en curso por ambas partes, el enfrentamiento en el mar pone de relieve la complejidad de una relación bilateral que sigue siendo una de las más delicadas en el hemisferio occidental. Las autoridades de ambos países han expresado su interés en esclarecer los hechos, aunque la interpretación de las causas y responsabilidades aún divide a La Habana y Washington.