Policiales

Brutal: asesinó de 13 cuchillazos a su pareja y después se ahorcó debajo de un árbol 

El cadáver de María Amanda Chazarreta fue hallado por sus hijos de 6 y 9 años, quienes pidieron ayuda. El asesino tras huir se internó en el monte y se suicidó. FEMICIDIO QUE CONMOCIONA A LA PROVINCIA Ocurrió en la localidad de El Aibe, departamento Banda. Fueron los hijos de la víctima quienes pidieron ayuda

La violencia machista volvió a golpear con brutalidad. Tras los femicidios de Thania Santillán y Ramona Medina, otro crimen sacude a la provincia. Ayer, en la localidad de El Aibe, María Amanda Chazarreta fue asesinada de 13 cuchilladas por su pareja y es el tercer femicidio del mes de febrero.

Los números de las muertes de mujeres golpean tanto como la brutalidad con las que éstas fueron asesinadas. El nuevo crimen se conoció cerca de las 7.40, cuando vecinos de Amanda alertaron a la policía, tras hallarla sin vida, tendida en su cama.

Según revelaron fuentes judiciales y policiales —mediante un mensaje de Whatsapp— personal de la Subcomisaría de Estación Simbolar indicaba que en el interior de una precaria vivienda, sobre la Ruta 34, había una mujer asesinada por su pareja: Ramón César Jiménez.

De inmediato, personal policial se dirigió al domicilio señalado, donde funcionaba un comercio de venta de artículos de limpieza, y allí se entrevistaron con Walter Jiménez (38), hermano del femicida, quien relató que minutos antes los hijos menores de la víctima se habían acercado al alambrado que divide las propiedades para avisarle que su madre estaba acostada en la cama y que había sangre.

Ante la gravedad de la situación, Jiménez solicitó ayuda a un vecino —Ramón Vizcarra— quien ingresó a la vivienda y encontró a la víctima completamente ensangrentada, sobre la cama, junto a sus dos hijos (de 6 y 9 años) intentando despertarla. Urgente dio aviso a la policía y a emergencias.

Cuando los paramédicos llegaron a la casa constataron que Chazarreta ya no presentaba signos vitales. De inmediato el fiscal de la Unidad de Violencia de Género e Intrafamiliar —Dr. Álvaro Yagüe, junto con las instructoras María Eugenia Pereyra y Paula Salazar— arribaron a la casa junto con personal del Departamento Homicidios y Delitos Complejos, Criminalística, y el médico de Sanidad.

Horas antes del crimen, alrededor de las 3 de la madrugada, la policía ya había intervenido en el domicilio por una discusión entre la mujer y su hija adolescente (fruto de otra pareja) que habría finalizado cuando la menor —autorizada por la víctima— se fue a dormir a la casa de su vecina.

En medio de un clima de tensión familiar, Amanda quedó a solas con su agresor y sus dos pequeños hijos. Esta situación —según los investigadores— habría sido aprovechada por el asesino, para atacarla y darse a la fuga dejando el cuchillo tirado a pocos metros del cadáver de la madre de sus hijos.

Según las hipótesis de los efectivos, la pareja —que había retomado el vínculo hace apenas un mes— tenía una relación conflictiva y previa a retomar la pareja, ambos se habían denunciado penalmente.

Ella —según fuentes judiciales— lo acusó a él por violencia de género mientras que él manifestó ante la policía que ello lo amenazaba con acusarlo ante las autoridades para que lo sacaran de la casa.

Antes del asesinato, aparentemente, él había hallado mensajes de la víctima con otro sujeto, residente en la zona. Mientras el cadáver de Amanda era trasladado a la morgue —con 13 cuchillazos en su cuerpo: uno de ellos en la espalda los otros en torso y abdomen— la policía buscaba intensamente al asesino.

El hallazgo de su cuerpo se produjo cerca de las 14.30, tras un intenso rastrillaje policial desplegado a unos 20 metros de la casa donde ocurrió el femicidio. Su cadáver estaba suspendido en el aire, debajo de un árbol sujetado por una soga.

El Dr. Yagüe nuevamente trabajó en el lugar del suicidio y supervisó el despliegue de los uniformados. Su cuerpo —que se encontraba en estado de descomposición por el calor y las horas que llevaba sin vida— fue trasladado a la morgue para ser sometido a autopsia.

El médico de Sanidad, los expertos de Criminalística y del Departamento Homicidio y Delitos Complejos realizaron todos los trabajos de rigor. Secuestraron la soga y el celular del asesino. La comunidad permanece conmocionada mientras avanzan las actuaciones judiciales y periciales destinadas a reconstruir con precisión la secuencia de los hechos. Lo único claro, por ahora, es que la violencia terminó con una familia destruida y tres hijos marcados de por vida.

"Mi papi la hincó a mi mami en la cama y no se mueve"

Detrás de cada femicidio hay mucho más que un expediente judicial o una crónica policial. Hay historias truncadas, hijos que crecen sin madre, padres que entierran a sus hijas y pueblos enteros que quedan paralizados por la violencia.

La escena más desgarradora del femicidio no ocurrió dentro de la vivienda ensangrentada, sino fuera de ella, cuando el femicida tras asesinar a su pareja mandó a sus propios hijos a pedir ayuda.

Entre llanto y desesperación, le pidió ayuda a su tía -pareja del hermano del femicida, quien reside a unos 20 metros- y pronunció una frase que heló la sangre a la mujer: "Mi papi la hincó a mi mami en la cama y no se mueve", fueron las palabras del niño de 9 años (hijo mayor de la pareja) mientras su hermano menor (6) intentaba despertar a su madre, tendida en la cama, completamente ensangrentada.

El relato, confuso, pero estremecedor, permitió comprender de inmediato que algo gravísimo había ocurrido. El menor habría descrito así el ataque con arma blanca perpetrado por su padre contra su madre, sin dimensionar completamente la magnitud del hecho. Su intervención fue clave para que sus familiares dieran aviso urgente a las autoridades.

Los niños habrían presenciado al menos parte de la agresión, una circunstancia que especialistas consideran altamente traumática. En los próximos días, los pequeños —que se encuentran al cuidado de su abuela materna— serán entrevistados por psicólogos forenses a través de la Cámara Gesell.

El caso, una vez más, expone con crudeza una de las consecuencias más devastadoras de la violencia de género: los hijos e hijas que sobreviven al femicidio, obligados a convivir con recuerdos imborrables y a reconstruir su vida tras la pérdida de su madre y la caída de su padre como figura protectora.

En febrero hubo la mitad de femicidios que en el 2025

Los femicidios no bajan: la crueldad y la misoginia crecen. En la Argentina, al 20 de noviembre de 2025 se registraron 229 femicidios, mientras que en nuestra provincia en ese año hubo un total de siete asesinatos, casi la mitad de los que ocurrieron solo en un mes del 2026.

Desde el Observatorio de MUMALA, "Mujeres, Disidencias, Derechos" registramos entre el 1/1 y el 20/11 de 2025: 229 femicidios. Se observa un crecimiento de femicidios vinculados al narcotráfico y crimen organizado (de 6% a 8% respecto de 2024).

Desde el mismo organismo indicaron que un aumento de la crueldad en la modalidad (los perpetrados a golpes alcanzan el 19%, el valor más alto de los últimos años); y más intentos de ocultamiento de los cuerpos (del 12% al 17% respecto de meses previos). Solo el 15% de las víctimas había denunciado a sus agresores.

El pasado 15, Ramona Emilia Medina, fue asesinada, desmembrada y quemada en Las Termas. Thania Santillán, una semana después, fue acribillada a tiros por su ex, en Las Tinajas.

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