Se celebraron siete años del proyecto "Iglesias Hermanas" en Monte Quemado
Esta iniciativa contó con la presencia estable de dos sacerdotes que atendían dos parroquias, junto con la incorporación de laicos que acompañaban la tarea pastoral. GRACIA Participación de la Diócesis de Añatuya y de la Arquidiócesis de Rosario
MONTE QUEMADO, Copo. En la ciudad de Monte Quemado y con la presencia de Mons. José Luis Corral, obispo de la Diócesis de Añatuya, y de Mons. Eduardo Martín, arzobispo de la Arquidiócesis de Rosario, se celebró este fin de semana la Eucaristía en la que participaron fieles de ambas parroquias, sacerdotes y amigos venidos de comunidades vecinas de la zona. En ese marco se llevó adelante la finalización del proyecto de "Iglesias Hermanas", que desde hace siete años se desplegó entre ambas diócesis.
Este proyecto contó con la presencia estable de dos sacerdotes que atendían dos parroquias, junto con la incorporación de laicos que acompañaban la tarea pastoral. A ello se sumaba el apoyo material que sostenía esta presencia y servicio en Monte Quemado.
Por la Arquidiócesis de Rosario prestaron su servicio el padre José María Lamas, el padre Juan Ignacio Lanzotti y el padre Sebastián Amerise. Entre los laicos acompañaron Marcelo Azula; el matrimonio Santa Cruz, Adriana y Mario, junto a sus hijas Belén y Virginia; Sabrina Briyisky, Lucía Garaycochea, Juliana Curtoni, Sandra Alarcón y muchos otros que participaron en misiones específicas o por tiempos determinados, al igual que otros sacerdotes y religiosas.
Cada año se recibía también la visita de Mons. Eduardo Martín para compartir evaluaciones y proyectar juntos el camino del equipo.
Desde la Diócesis de Añatuya se indicó: "Nos ha alegrado profundamente poder compartir estos años. Más allá de que vinieron a cubrir una necesidad pastoral concreta en dos parroquias, su presencia ha significado para la comunidad local y para toda la Iglesia diocesana un rico intercambio de dones y carismas, en una verdadera comunión de bienes. Han dejado una impronta misionera que esperamos siga marcando el futuro".
El padre Sebastián ha solicitado a su arzobispo la posibilidad de continuar su camino misionero más allá del país, concretamente en Cuba. El padre Juan Ignacio, por su parte, cuenta con la autorización para permanecer a disposición de la Diócesis de Añatuya por un nuevo período y este año estará al frente de la parroquia San Francisco de Asís para acompañar al nuevo párroco de la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, dando continuidad a lo que se venía viviendo.
Se destacó el proyecto porque no quedó sólo en la firma de un acuerdo o convenio entre Iglesias que se llamaron "hermanas", sino que supieron expresarlo con hechos, con signos concretos y con compromiso. Este paso juntos marcó a la comunidad que los acogió y a todos quienes hicieron posible la vida y misión compartidas. "Más que cubrir una necesidad concreta, se convirtió en un don que, en reciprocidad, hemos recibido, celebrado y construido con la gracia de Dios".
"Sabemos que este lazo nos une. Une a dos Iglesias cuyo caminar dejó huellas y dirección que nos acompañarán siempre, y cuya amistad llevaremos en el corazón", finalizaron desde la Diócesis de Añatuya.