El precio del petróleo sube por tercer día consecutivo tras la escalada de la guerra en Medio Oriente
Tras el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán, el estrecho de Ormuz se encuentra en el centro de atención de la economía global, y reaparece la pregunta de qué ocurriría si su cierre se prolongase en el tiempo.
Los precios del petróleo escalaron un 3% este miércoles, impulsados por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que amenaza gravemente los suministros de crudo provenientes de Oriente Medio.
El barril de Brent avanzó u$s 2,67, equivalente a un alza del 3,3%, cotizando a u$s 84,07. Esto ocurrió luego de que el martes cerrara en su nivel más alto desde enero de 2025.
El crudo West Texas Intermediate (WTI) de Estados Unidos subió u$s 2,24, un 3%, hasta los u$s 76,80 por barril. Ambos índices acumulan una suba de aproximadamente 5% en las dos últimas sesiones.
"El principal factor que impulsa los precios a corto plazo sigue siendo el conflicto entre Estados Unidos e Irán", explicó Kelvin Wong, analista de mercados de OANDA. Sus palabras reflejan la incertidumbre generalizada en los mercados energéticos globales.
Las fuerzas israelíes y estadounidenses atacaron objetivos en todo Irán el martes. Irán respondió con ataques contra infraestructura energética en una región que concentra cerca de un tercio de la producción mundial de petróleo.
Irak, segundo mayor productor de crudo de la OPEP, recortó su producción en casi 1,5 millones de barriles diarios. Eso representa aproximadamente la mitad de su capacidad total, según informaron fuentes oficiales a Reuters.
Las mismas fuentes advirtieron que, si no se retoman las exportaciones en los próximos días, Irak podría verse forzado a cerrar toda su producción. Eso equivale a casi 3 millones de barriles diarios fuera del mercado global.
Irán también atacó petroleros en el estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado del mundo. El tráfico por ese paso marítimo permanece prácticamente cerrado.
El presidente Donald Trump señaló que la Marina estadounidense podría escoltar a los petroleros si fuera necesario. También ordenó garantías financieras para el comercio marítimo en el golfo Pérsico.
"Es una buena noticia, pero está claro que no sucederá de la noche a la mañana", señalaron analistas de ING. Las escoltas navales serían útiles, pero su implementación llevará tiempo, indicaron en una nota publicada este miércoles.
Algunos analistas mantienen sus dudas sobre el impacto real de estas medidas. Para Wong, las iniciativas de Trump no han logrado frenar la actual tendencia alcista del petróleo ni revertir el impulso del mercado.
Irak, segundo mayor productor de crudo de la OPEP, recortó su producción en casi 1,5 millones de barriles diarios. Eso representa aproximadamente la mitad de su capacidad total
Ante el escenario de escasez, varios países y empresas comenzaron a buscar rutas y suministros alternativos. India e Indonesia están explorando opciones, mientras que refinerías chinas avanzan sus planes de mantenimiento o directamente cierran operaciones.
En Estados Unidos, las reservas de crudo aumentaron en 5,6 millones de barriles la semana pasada, según el Instituto Americano del Petróleo. Esta cifra supera ampliamente los 2,3 millones de barriles que habían proyectado los analistas del mercado.
Los datos oficiales del gobierno estadounidense, que confirmarán o matizarán esas cifras, se esperan para más tarde en la jornada del miércoles. Los mercados aguardan con atención ese informe.
El estrecho de Ormuza, principal arteria para el petróleo y el gas
El estrecho de Ormuz es la principal ruta de transporte de petróleo y gas del mundo. Por aquí transita alrededor de uno de cada cinco barriles de petróleo, y cualquier interrupción en esta vía tiene un impacto inmediato sobre la economía mundial, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés).
Tras el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán, el estrecho de Ormuz se encuentra en el centro de atención de la economía global, y reaparece la pregunta de qué ocurriría si su cierre se prolongase en el tiempo.
En la práctica, Ormuz funciona como una puerta muy estrecha por la que debe pasar casi todo el petróleo y el gas que sale del golfo Pérsico hacia el resto del mundo, partiendo desde este punto las exportaciones de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos e Irán, los grandes productores de la región. La mayoría de los volúmenes que transitan por el estrecho no dispone de rutas alternativas para salir de la región, según la EIA.
El flujo de petróleo a través de este estrecho promedió 20 millones de barriles diarios en 2024, aproximadamente el 20% del consumo mundial de líquidos petrolíferos, según EIA.
Los flujos que cruzaron Ormuz en 2024 y en el primer trimestre de 2025 representaron más de una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo y alrededor de una quinta parte del consumo mundial de petróleo y productos derivados.
Además, aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de gas natural licuado (GNL) también transitó por Ormuz en 2024, principalmente procedente de Qatar.
La EIA estima que el 84% del petróleo crudo y condensado y el 83% del GNL que cruzaron el estrecho de Ormuz en 2024 se dirigió a los mercados asiáticos. China, India, Japón y Corea del Sur fueron los principales compradores de crudo, lo que representa un 69% combinado de todos los flujos de petróleo crudo y condensado de Ormuz en 2024.
En esta línea, Estados Unidos importó en 2024 aproximadamente 0,5 millones de barriles de petróleo crudo y condensado de países del Golfo Pérsico a través del Estrecho de Ormuz, lo que representa aproximadamente el 7% de las importaciones totales de petróleo crudo y condensado del país norteamericado.
No obstante, las importaciones estadounidenses de petróleo crudo de países del Golfo Pérsico se situaron en su nivel más bajo en casi 40 años, debido al aumento de la producción nacional y las importaciones desde Canadá, según la EIA.