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Extorsión, amenazas y desesperación: los últimos mensajes del soldado que se mató en la Quinta de Olivos

Los mensajes enviados por el joven muestran su creciente desesperación.

Los chats reflejan angustia, miedo y desesperación. Rodrigo Gómez, el soldado voluntario de 21 años que se quitó la vida mientras cumplía funciones de guardia en la Quinta de Olivos, fue víctima de una extorsión que se ejecutó desde cárceles bonaerenses y que terminó empujándolo a una situación límite.

Todo comenzó a través de una aplicación de citas. Gómez creyó que conversaba con una adolescente de 17 años. Poco después recibió un audio de una mujer que decía ser la madre de la menor y que lo amenazaba con denunciarlo por pedofilia. "¡Ya me estoy yendo a hacerte la denuncia!", se escucha en uno de los mensajes incorporados al expediente.

La maniobra se intensificó cuando un hombre, que se presentó como un subteniente especializado en delitos contra la integridad sexual infantil, le advirtió que existía una denuncia en su contra. Era falso. La investigación determinó que se trataba de presos que, desde sus celdas, montaron un perfil ficticio para tender la trampa.

Los mensajes enviados por el joven muestran su creciente desesperación. A las 16.53 escribió: "No quiero tener problemas. ¿Qué puedo hacer? Sé que esto es muy grave. Quiero solucionarlo todo". Minutos después comenzaron las transferencias de dinero.

El primer comprobante, por 213.000 pesos, fue enviado a las 17.33. Luego consiguió 400.000 pesos más y preguntó: "¿Con esto es suficiente?". Sin embargo, las exigencias continuaron. A las 18.32 transfirió 291.000 pesos y a las 18.38 envió otros 500.000.

"Estoy en la quiebra, literalmente. No puedo pedir más préstamo a nadie", escribió a las 18.44. Más tarde agregó: "Ya no tengo más nada. Ni un peso. Estoy en la pobreza máxima ahora".

A las 23.17 envió otro mensaje: "No pude conseguir nada. Ya estoy jodido". Y minutos después confesó: "Mi vida ya no es más normal. Estoy mal, ya no sé qué hacer, estoy cansado y desesperado".

El último WhatsApp fue a las 23.59: "Bueno, hoy lo tendrás".

Por el hecho, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado procesó con prisión preventiva a siete integrantes de la organización criminal. Entre los acusados figuran los presuntos jefes, detenidos en la cárcel de Magdalena, y otro implicado alojado en la Unidad 26 de Olmos.

La causa reveló cómo la banda operaba desde el interior de los penales utilizando teléfonos celulares para concretar estafas y extorsiones, y no se descarta que haya más víctimas bajo la misma modalidad, detalla el portal de Minuto Uno.

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