Política

La guerra entre EE.UU. e Irán ya tiene impacto en las exportaciones de la alfalfa santiagueña

Una empresa que realiza envíos semanales a países de Medio Oriente de forraje producido en Santiago y en otras provincias suspendió los embarques

El recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán comenzó a generar sus primeras consecuencias en la actividad productiva argentina y también en Santiago del Estero. La escalada bélica en la región del Golfo Pérsico provocó demoras en los envíos de alfalfa hacia Medio Oriente, lo que obligó a exportadores y plantas procesadoras a reorganizar la logística y reforzar el acopio de producción.

Así lo explicó el ingeniero Pablo Daniel Tomsic, productor de alfalfa y representante de la empresa Al Dhara, firma que exporta forraje argentino a Bahréin, Dubái, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, además de China.

Según detalló, el agravamiento del conflicto durante el último fin de semana sorprendió al sector y obligó a tomar decisiones inmediatas en la logística de exportación.

"Los ataques del domingo generaron complicaciones en la operatoria marítima y el lunes se decidió posponer todas las cargas hacia el Golfo Pérsico. No están suspendidas, pero sí demoradas por problemas para ingresar a los puertos", explicó.

Las dificultades se concentran principalmente en las terminales portuarias del Golfo, como Dammam, Bahréin y Dubái, puntos clave para el abastecimiento de forraje destinado a la producción láctea y ganadera de la región.

Impacto directo en la producción santiagueña

En la Argentina, Al Dhara trabaja con ocho plantas procesadoras de alfalfa: una en Río Negro, cuatro en Córdoba, dos en San Luis y una en Santiago del Estero, ubicada en la planta Megalfalfa.

Desde esta instalación santiagueña se venían despachando entre 120 y 150 contenedores mensuales, en gran parte con destino a Medio Oriente.

"Ahora estamos en un impasse en las cargas. La instrucción es no detener la producción y buscar alternativas de acopio para todo el volumen que se estaba enviando semanalmente", señaló Tomsic.

Cada planta tenía asignado un cupo de exportación que variaba entre 300 y 1.300 toneladas semanales. Con las exportaciones demoradas, el desafío inmediato es encontrar espacio para almacenar el forraje procesado hasta que se normalice la situación.

Un negocio global en pausa parcial

El circuito de exportación de alfalfa argentina tiene una fuerte inserción internacional. Desde el inicio de la campaña agrícola, en octubre, Al Dhara ya exportó alrededor de 52 mil toneladas de forraje.

En términos logísticos, el movimiento ronda entre 800 y 1.000 contenedores mensuales, que se despachan principalmente del puerto de Rosario, donde la empresa naviera con la que opera la compañía ofrece tarifas competitivas y mayor flujo de contenedores.

No obstante, el conflicto bélico afecta solo parte del comercio exterior: los envíos hacia China continúan desarrollándose con normalidad.

"El problema está concentrado en los puertos del Golfo Pérsico. China sigue operando sin inconvenientes", aclaró Tomsic.

El impacto económico

Aunque el comercio no está cancelado, la paralización temporal de los envíos genera tensiones financieras en la cadena productiva.

"El impacto principal es financiero, porque las plantas tenían cargas semanales programadas y el flujo normal de facturación se altera", explicó Tomsic.

Las plantas procesadoras dependen en gran medida de ese flujo constante de exportaciones para sostener su actividad, especialmente aquellas que compran alfalfa a productores para procesarla.

Por eso, las empresas ya evalúan estrategias financieras para sostener la operatoria mientras duren las demoras.

"Se podría generar un bache global en oferta de forraje"

El Ing.Tomsic sostuvo que en los países compradores también existe preocupación por la interrupción de los embarques. Gran parte de la alfalfa argentina se destina a tambos de alta producción, donde el suministro constante de forraje es clave. "Estamos hablando de sistemas lecheros donde las vacas producen hasta 40 litros diarios. No pueden dejar de comer, por eso los clientes también están preocupados por mantener el abastecimiento", indicó el representante de Al Dhara.

Además, en países como Arabia Saudita y Emiratos Árabes, parte del forraje también es adquirido por los Estados para abastecer a pequeños productores que crían camellos, cabras y ovejas en zonas desérticas.

Mientras tanto, las empresas mantienen sus equipos operativos y continúan procesando alfalfa a la espera de que se reanuden los envíos.

El sector además atraviesa un momento clave del calendario productivo, ya que la campaña del hemisferio sur se encuentra en su tramo final, mientras que la producción en el hemisferio norte recién comenzará hacia mayo.

"Si el conflicto se prolonga podría generarse un bache global en la oferta de forraje", advirtió Tomsic.

Por ahora, la estrategia es clara: seguir produciendo, acumular stock y esperar que la situación geopolítica permita retomar cuanto antes los envíos hacia Medio Oriente, un mercado estratégico para las exportaciones de alfalfa argentinas y también para la producción de Santiago del Estero.

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