Viceversa

Madre de futbolista: compañera y sostén incondicional

Por Lucía Salvatierra.

Detrás de cada historia deportiva muchas veces hay una figura que no aparece en las fotos de los festejos ni en las estadísticas, pero que resulta fundamental en el camino hacia los sueños: una madre.

Este 8 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, una fecha que reconoce los logros de las mujeres y su histórica lucha por la igualdad de derechos y oportunidades, en Santiago del Estero esas luchas se reflejan en historias cotidianas de esfuerzo, acompañamiento y perseverancia que también merecen ser contadas.

Una de esas historias inspiradoras es la de Marta "Betty" Gerez, madre del futbolista santiagueño Milton Gerez, quien hoy defiende los colores de Güemes. Su historia es un ejemplo de cómo una mujer puede convertirse en el motor de los sueños de sus hijos, sosteniéndolos con sacrificio, trabajo y una fe inquebrantable en su futuro.

Como tantas mujeres que luchan día a día para sacar adelante a sus familias, Betty transformó el esfuerzo cotidiano en el impulso que permitió que Milton diera sus primeros pasos en el fútbol y comenzara a construir su camino como jugador profesional.

Sueños y sacrificios

"Antes de que naciera, ya tenía su nombre: Milton. Siempre me preguntó qué significaba y la verdad que nunca lo supe, pero si le dije: el que brilla por su propia luz", recuerda Marta. 

Desde que era chico, Milton mostró un carácter especial y una pasión, primero en el folclore, luego en el fútbol, que comenzó a practicar a los seis años. "No dejó de bailar y desde los tres años que lo hace. Hasta que cumplió seis años y lo llevé a una escuela de fútbol, pero él seguía muy feliz con su baile. Así comenzó el fútbol", dice Marta.

El camino no fue sencillo. Marta Gerez tuvo que enfrentar sola la responsabilidad de criar a sus hijos mientras trabajaba para sostener el hogar. "No fue fácil para mí. Era mamá soltera y tenía que trabajar para mantener a Milton y a su hermana", recuerda. 

En medio de esas dificultades, también tuvo que dejar de lado uno de sus grandes sueños personales: "Siempre soñé con ser docente. Me faltaba muy poco para recibirme, pero tuve que abandonar la carrera por la situación económica que vivía. La prioridad era mantener a mis hijos".

Sus días empezaban muy temprano. Trabajaba desde las seis y media de la mañana hasta media tarde y, después de volver a su casa para ver a sus hijos, volvía a salir a trabajar por horas en otros lugares. "Trabajaba en dos o tres partes para poder salir adelante", cuenta. 

Sin embargo, el esfuerzo diario nunca fue un impedimento para acompañar a Milton en cada etapa de su crecimiento. A pesar del cansancio, siempre encontraba la manera de llevarlo a los entrenamientos y también a sus clases de folclore: "Siempre acomodaba mis horarios para poder estar con él. Estuve presente en cada acto escolar, en cada reunión de padres. No sé cómo lo hacía, pero siempre estuve a su lado".

Entre dificultades y alegrías, Marta fue acompañando cada paso del crecimiento de su hijo, alentándolo a creer en sus sueños. "Siempre le decía que iba a ser un gran futbolista. Le enseñé a soñar. En cada partido perdido trataba de mostrarle que la vida también es un partido, y que una caída no significa derrota. Hay que levantarse y seguir con más ganas".

La inspiración de toda una vida

Para Milton, el acompañamiento de su madre fue clave en su camino hacia el profesionalismo. "Mi mamá en mi carrera es todo, al igual que en la vida. Es mi mayor inspiración. Me acompañó y, lo más importante, confió en mí a pesar de todas las adversidades que el fútbol presenta", afirma el jugador de Güemes.

Milton recuerda con emoción los sacrificios de su madre hizo para que él pudiera seguir persiguiendo su sueño. Desde llevarlo en bicicleta a los entrenamientos sin importar la distancia ni el clima, hasta trabajar de lunes a lunes en dos o tres lugares para que nunca faltara un plato de comida en su casa.

"Fueron muchos sacrificios los que hizo mi mamá por mí y por mi hermana. Hoy solo puedo decirle gracias, porque estoy cumpliendo mi sueño de ser jugador profesional y disfrutando de este hermoso deporte gracias a su apoyo incondicional. Soy un agradecido con Dios por haberme puesto en el camino de la Bety como la conocen todos porque sin ella no sería quien soy".

Desde sus primeros pasos en el fútbol hasta la firma de su primer contrato profesional con Güemes, Marta estuvo presente en cada etapa del camino, celebrando cada logro y enseñándole que la perseverancia y el amor son fundamentales para alcanzar los sueños.

El mensaje de una mujer luchadora

La historia de Marta Gerez es un ejemplo de la lucha que conmemora el Día Internacional de la Mujer: mujeres que enfrentan desafíos, rompen barreras y sostienen los sueños de quienes aman.

Marta no solo sueña con el crecimiento deportivo de su hijo, sino también con su desarrollo personal. "Sueño con verlo jugar en Primera División, pero también con verlo recibido. Él dejó el profesorado de Biología por el fútbol, con la promesa de terminarlo algún día". 

Además, deja un mensaje para otras mujeres que atraviesan situaciones similares. "La vida no depende de que tengas un hombre a tu lado. Una mujer tiene la valentía y la fortaleza para luchar siempre por lo que desea. Los sueños son realizables, pero hay que buscarlos sin cansarse, sin abandonar".

Con profunda fe, Marta también sostiene que cada persona tiene una misión en la vida: "Dios nos envió a este mundo para llenar de amor, para ser humildes de corazón, amar al prójimo y crear, estemos donde estemos, un mundo mejor. Que no exista el 'no puedo' o 'no tengo'. Que sean siempre los sueños y la fe los que nos impulsen a seguir adelante, luchando con mucho amor".

Hoy, Milton Gerez cumple su sueño como futbolista profesional, pero detrás de cada logro, está el acompañamiento y el corazón de una mujer, de una madre que siempre creyó que todo es posible.

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