Viceversa

Con 102 años, María Luisa disfruta de la vida y del amor de su numerosa familia

Vive en el interior del departamento Río Hondo y durante el verano pasa sus días en Mar del Plata. Tiene 268 descendientes entre hijos, nietos, bisnietos y tataranietos.

María Luisa Vergara cumplió el 27 de enero pasado 102 años y goza de buena salud. De espíritu inquieto, tiene una lucidez que sorprende y una actividad inusual para su edad. 

Siempre está rodeada de sus seres queridos. Su descendencia es numerosa: entre hijos, nietos, bisnietos y tataranietos, suman un total de 268 descendientes.

Su vida la reparte entre su vivienda ubicada en el paraje Los Décima en la entrada de Cañada de la Costa, a pocos kilómetros de Las Termas de Río Hondo.

Además de vivir en Río Hondo, todos los años, desde diciembre hasta fines de marzo se instala para disfrutar de Mar del Plata donde viven nietos y tataranietos.

Pese a su edad, se mantiene saludable, solo toma una medicación para la presión y complejos vitamínicos. Camina sin bastón, una vez sus sobrinos le compraron uno, pero decidió no usarlo. "No lo necesito", dijo con orgullo.

"Tengo 102 años y espero seguir cumpliendo los años que quiera mi Dios. Me casé a los 15 años, me cuido y me alimento bien, también tomo una cervecita algunas veces", le contó doña Luisa a EL LIBERAL, con una sonrisa cómplice.

 Una de sus nietas, Susana Ávila que vive en Mar del Plata, agradece tenerla con vida y poder disfrutarla a pleno: "Tenerla con vida a mi abuela es una bendición de Dios, cuando estoy amasando haciendo empanadas me ayuda: también lava los platos, ceba mates, amasa ricas tortillas. Está muy lúcida, es mi compañera".

María Luisa Vergara tiene 12 hijos, 80 nietos, 136 bisnietos y 30 tataranietos. 

"Todos los días sus familiares vienen a visitarla, agradezco a Dios que le dé vida y que la podemos tener con nosotros", expresó Susana.

Desde Tucumán a Las Termas 

A los 15 años se casó con Ramón Rosa Ávila, se conocieron en la zafra tucumana en Acherales, vinieron a Las Termas en 1922. Uno de los hijos de doña Luisa, Ángel Ávila, contó su historia: "Mi mamá llegó a Las Termas desde Tucumán sin documentos. Mi tío José Ávila que era juez de Paz la pudo enrolar en 1927. Desde que formó su hogar, mi mamá se dedicó a la familia: nos crió a todos, se levantaba temprano y nos cocinaba aunca (maíz tostado), le ayudaba a mi papá en la siembra. Es una mujer buena que nunca se metió con nadie, siempre fue de la casa y de no meterse con problemas con nadie. Mi mamá tiene 102 años, pero creo que puede ser que tenga un poco más, 104 o 105".

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