"Quiero llevar el amor de Dios donde no es conocido": el mensaje en la fiesta de Mama Antula
La reflexión destacó el ejemplo de la santa santiagueña y el pasaje del Evangelio de la samaritana, invitando a los fieles a redescubrir la "sed de Dios" y a compartir su amor en medio de las realidades actuales.
Durante la celebración de Santa María Antonia de San José, en el III Domingo de Cuaresma, se destacó el ejemplo de la santa santiagueña y se invitó a los fieles a redescubrir el amor de Dios y compartirlo con los demás.
En el marco de la celebración de Santa María Antonia de San José, la Iglesia de Santiago del Estero vivió una jornada especial durante el III Domingo de Cuaresma, en la que se reflexionó sobre el Evangelio del encuentro entre Jesús y la mujer samaritana, resaltando el llamado a vivir una fe basada en el encuentro, la escucha y el diálogo.
Durante la homilía, se destacó que el pasaje del Evangelio de Evangelio de Juan muestra con claridad el estilo de Jesús: cercano, humano y atento a la vida de las personas. En la escena, Cristo aparece cansado por el camino y sediento, pero ese encuentro junto al pozo con la mujer samaritana se transforma en un diálogo profundo que va más allá de la necesidad material.
"El encuentro pasa de la sed material a una sed mucho más profunda, la sed que habita en todo corazón humano", se explicó durante la reflexión, al señalar que Jesús ofrece el "agua viva" que puede saciar la búsqueda más profunda del ser humano.
En ese sentido, se recordó también la conocida frase de San Agustín de Hipona: "Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti", una expresión que refleja la necesidad espiritual presente en la vida de toda persona.
El ejemplo de Mama Antula
La homilía vinculó este pasaje del Evangelio con la vida y misión de Santa María Antonia de San José, conocida popularmente como Mama Antula, figura central para la Iglesia santiagueña.
Se recordó especialmente una de sus frases más representativas: "Quiero llevar el amor de Dios a donde no es conocido, a donde no es sentido y experimentado, aunque sea hasta el fin del mundo".
Ese espíritu misionero se destacó refleja la misma actitud de la mujer samaritana en el Evangelio, quien luego de encontrarse con Jesús corre a compartir con su pueblo la experiencia que transformó su vida.
Según se expresó durante la celebración, Mama Antula vivió ese mismo impulso a lo largo de su vida, llevando la fe y la experiencia de los Ejercicios Espirituales a distintos lugares del país en tiempos marcados por grandes dificultades.
Un llamado para la Cuaresma
En el contexto del tiempo de Cuaresma, previo a la Pascua, se invitó a los fieles a renovar su relación con Dios a través de la oración, la escucha de la Palabra y la participación en los sacramentos.
La reflexión también subrayó que el testimonio de Mama Antula continúa siendo actual, especialmente en un mundo donde muchas personas atraviesan situaciones de angustia, frustración o desamparo.
"Si realmente hemos experimentado el amor de Dios, ese amor nos impulsa a compartirlo con los demás", se afirmó, alentando a los fieles a ser testigos de ese mensaje en sus familias, comunidades y ámbitos cotidianos.
Finalmente, se pidió que, siguiendo el ejemplo de la samaritana y de Santa María Antonia de San José, los creyentes puedan llevar el amor de Dios allí donde aún no es conocido, sentido o experimentado.