La mujer como principio de equilibrio e inspiración
Por Marcela Lazo.
En aquel histórico 1932 llegaba a Santiago del Estero, Laura Donatti de Zallocco, nacida en Italia, residente en La Pampa, junto a su esposo Nazareno y muchos jóvenes que se sumaron a la propuesta de Joaquin Trincado de fundar, en estas tierras santiagueñas, la primera Colonia Comunal organizada en tono a su filosofía.
Laura, como muchas mujeres de la época, no tuvo posibilidades de estudiar la escuela primaria, ni formarse intelectualmente, pero, a decir verdad, esto no le impidió convertirse en la Líder-Guia de las primeras décadas de la Comunidad y sin ocupar cargo directivo.
Laura era referente de respeto, trabajo, fuerza, amor y entrega incondicional. Cuentan que su sola presencia llenaba de calma y desde ahí, respondía a los desafíos del momento, con palabras mezcladas entre italianas y castellanas que hasta los regaños eran amorosos.
Seguramente con errores como buen ser humano, Laura desplegaba un liderazgo natural, sin alfabetización formal ¡no siempre visto!
"Es que la mujer siente más y tiene más cosas que comunicar que el hombre, por razón de su mayor sensibilidad y más clara percepción de la vida, de las cosas de la vida y por su suerte de ser madre". Y dice: "quitadle a la mujer ese gran don comunicativo y ya veréis que aburrida y pesada es la vida del hombre" dice Joaquin Trincado en el Libro "Los Cinco Amores"; Amor a la Comunicación.
Mujeres que sostienen mundos invisibles
Hablar de Mujer en esta comunidad es gratificante. Es recordar a María Juricich y Antonina Casagrande, madres de 11 hijos cada una que, cuya vida transcurría entre cocinar, lavar, limpiar, criar hijos, convivir con muchas personas, estudiar una filosofía, recibir amorosamente visitas y eso, nos motiva a preguntarnos: ¿Cómo lo hacían?...
Esa inspiración de Mujeres unido a tantas otras comuneras, trabajadoras incansables; mujeres comprometidas con las familias, la Comunidad y el Mundo; han hecho de este Monte un-Jardin.
Como mi madre Rosa, abuela, bisabuela, ama de casa, tejedora, comerciante; quien colabora en la toma de decisiones con el Consejo Directivo; mujer espiritual y que, a pesar de los años, busca aprender y comprender con más sabiduría.
Un legado que no mira atrás sino adelante.
Quienes nacimos y crecimos aquí podemos valorar, reconocer y agradecer esos ejemplos de mujeres.
En mi caso particular, nací en la comunidad y soy la primera mujer que ejerce el cargo de presidenta, sustentada en el liderazgo de mis antecesoras que, tomaban decisiones y ejercían acciones junto a los hombres, en igualdad de condiciones.
Y sus semillas siguen vivas aun, en las actuales Comuneras hijas, madres, amigas, hermanas, amas de casa, docentes, administrativas, educadoras, artistas, comerciantes, guías. Mujeres que estudian una filosofía, que se forman, se perfeccionan y marcan un camino, junto a los hombres, de crecimiento propio, colectivo y de cara a la sociedad.
¡Honro la vida de las Mujeres de este hogar Comunal! ¡¡A las de ayer, a las que estamos hoy y a las que estan siempre!!
Derechos, naturaleza y orden universal
Claro es, que esta construcción de mujeres es diferente a diversas realidades, culturas e idiosincrasias del mundo.
Lo que dice la historia y muchos contextos actuales, es que la Mujer viene en desigualdad de condiciones con el hombre. El hombre, quizás por su fuerza física, sus capacidades naturales y las culturas que nos atraviesan, sin querer o, queriendo como en muchos casos, se coloca en posición superior a la mujer.
La Mujer, que durante generaciones ha sido tratada en esa desigualdad, ha logrado con esfuerzo y mucho sufrimiento, mostrar y demostrar que tiene un sinfín de cualidades y saberes que, unidas a las del hombre, crean una potencia y una fuerza capaz de lograr la Paz Mundial, el Bienestar y el Progreso de esta Humanidad.
Por ello, el derecho de la Mujer que muchas veces se lo mal interpreta; o quizás, muchas veces lo hacemos visibles de formas inapropiadas; si hilamos fino, podemos ver que esos derechos reclamados, manifiestan en lo profundo "salvemos nuestro ecosistema; pongamos en equilibrio a la Tierra; salvemos nuestra estancia humana en el planeta".
¡Para mí no es menor, debemos poder leer entre líneas!
Todo ser humano tiene derecho a pertenecer. Vivir en este mundo es un derecho adquirido por alguna razón del Creador y del Universo. Respetar y validar ello, es un deber natural.
Continuar fragmentando esa realidad, nos seguirá trayendo dolor, desolación y tristeza. Es primordial a la hora de hablar de Paz o de Bienestar humano, darnos cada uno el lugar que nos corresponde.
Negar, renegar y relegar derechos naturales, crea un desequilibrio.
Sumado a esto, la conciencia colectiva que acarreamos de generación en generación, que nos empodera o nos empequeñece, de acuerdo a lo vivido por nuestros ancestros o por nosotros, en vidas pasadas y que tenemos que conocer, aceptar y sanar.
Considero un momento oportuno para unir eso que esta fragmentado.
Considero momento oportuno para aceptar que somos un ecosistema donde las personas, la naturaleza, los animales, el clima, la producción, los valores, la economía, formamos y conformamos la armonía humana, del planeta y el ser parte del Universo. ¡No es menor, es equlibrio! Si no hay equilibrio, hay caos.
Claro que no es fácil la diversidad humana; el convivir en las diferencias; el reconocer la identidad común. Es un aprendizaje diario. ¡¡Entrenar el Respeto y el Amor al otro, es un-norte!!
Basta de luchar con lo innegable. ¡Mas bien, luchemos con nuestro interior para ayudarlo a comprender y aceptar que somos uno y somos todo!
Una afirmación que resuena
¡Me encanta decir, el mundo no sería lo mismo sin tu presencia! Y siento que es así, y me costó aprenderlo, pero que bueno poder hacerlo. Cuanta fuerza trae esa frase.
Si: Reconocer, amar y respetar a la Mujer es una salvación posible porque, devuelve al mundo el equilibrio entre razón y sensibilidad, acción y cuidado, fuerza y ternura, materia y espíritu.