Frenillo lingual corto: la importancia de la detección temprana y la rehabilitación a tiempo
Es importante aclarar que no todos los frenillos cortos requieren cirugía, pero sí una evaluación funcional especializada.
El frenillo lingual corto, también conocido como anquiloglosia, es una condición congénita en la que la membrana que une la lengua al piso de la boca es más corta, gruesa o rígida de lo habitual, limitando su movilidad.
Aunque durante años fue subestimado, se sabe que puede impactar en la lactancia, la alimentación, la respiración y el desarrollo del habla.
En diálogo con EL LIBERAL, las Lic. Fiorella Scrimini Voget y Mariana Voget ahondaron en el tema, del que Santiago del Estero no está exento.
Sobre las manifestaciones que podrían dar indicios explican: "En recién nacidos, puede observarse dificultad para prenderse al pecho, dolor en la madre durante la lactancia, chasquidos al succionar o escasa ganancia de peso. En niños mayores y adultos puede generar dificultad para elevar la lengua hacia el paladar, problemas en la pronunciación de ciertos sonidos del habla, como, por ejemplo: (/r/, /rr/, /l/, /t/, /d/, /n/); alteraciones en la masticación y deglución; y compensaciones musculares orofaciales. Es importante aclarar que no todos los frenillos cortos requieren cirugía, pero sí una evaluación funcional especializada".
Detección y diagnóstico
El diagnóstico no debe basarse únicamente en la apariencia del frenillo, sino en el impacto que genera en la función. Según explican las especialistas, el abordaje es interdisciplinario y puede incluir pediatra, odontólogo, otorrinolaringólogo y fonoaudiólogo/a.
"Desde la fonoaudiología se evalúa:, movilidad lingual: elevación, lateralización, protrusión (proyección de la lengua); fuerza y coordinación; patrón de deglución; articulación del habla y presencia de compensaciones. Se utilizan escalas clínicas y evaluación dinámica para determinar si existe una restricción funcional significativa. En caso que sea apto para la cirugía, se recomienda realizar 1 mes de TMF (terapia miofuncional) preoperatoria para concientizar y comenzar la reeducación lingual", indicaron.
La frenectomía (liberación quirúrgica del frenillo) se indica cuando hay una limitación funcional que no mejora con abordajes conservadores. Es un procedimiento breve, generalmente ambulatorio.
Existen distintos tipos de cirugía, puede realizarse con bisturí convencional o con láser, la cual es una técnica más moderna. Sin embargo, es fundamental comprender que la cirugía no finaliza el tratamiento.
Detectar a tiempo mejora el pronóstico y previene alteraciones secundarias más complejas. El trabajo conjunto entre profesionales y la información adecuada a las familias es clave para lograr resultados funcionales óptimos.
Clave: la rehabilitación post frenectomía
"Liberar la lengua no significa que automáticamente se modifique la función. Durante meses o años, el paciente pudo haber desarrollado compensaciones musculares y patrones incorrectos de deglución o articulación del habla", explicaron las especialistas.
"La rehabilitación fonoaudiológica postquirúrgica permite reeducar la movilidad lingual; fortalecer y optimizar la musculatura orofacial; establecer un patrón de deglución adecuado; reorganizar la articulación del habla; prevenir adherencias de la cicatriz y sostener los cambios a largo plazo. Sin este acompañamiento, pueden persistir dificultades en el habla o en la función oral, aun cuando la intervención quirúrgica haya sido exitosa", ahondaron.