Aumenta el gas: el Gobierno define una nueva tarifa tras el cambio estacional
La resolución de la secretaría de Energía cambia el esquema de 2018 y busca que las actualizaciones reflejen el consumo real de los hogares.
El Gobierno nacional anunció un cambio en el esquema que determina las actualizaciones de las tarifas de gas. La medida fue oficializada a través de la Resolución 60/2026 de la Secretaría de Energía del Ministerio de Economía, publicada en el Boletín Oficial, y redefine los períodos estacionales utilizados para aplicar los ajustes en el servicio.
A partir de esta modificación, volverá a dividirse en dos etapas diferenciadas según el consumo: una invernal, entre el 1 de mayo y el 30 de septiembre, y una estival, desde el 1 de octubre hasta el 30 de abril del año siguiente.
Este año, se prevé que las reservas terminen la temporada de calefacción muy por debajo de los niveles normales, lo que obligará a Europa a comprar más gas durante el verano, cuando recarga depósitos y tanques en todo el continente.
El objetivo es que las variaciones de los valores reflejen de manera más precisa el comportamiento real de la demanda, que en Argentina suele aumentar de forma marcada durante los meses más fríos. A continuación, conocé los detalles.
El nuevo esquema de períodos estacionales
El principal cambio es la redefinición de los períodos estacionales que se utilizan para calcular las actualizaciones del precio del gas dentro de las tarifas. A partir de ahora, el sistema quedará dividido en dos tramos: uno correspondiente al invierno y otro al verano.
El período invernal abarcará desde el 1 de mayo hasta el 30 de septiembre, mientras que el período estival se extenderá desde el 1 de octubre hasta el 30 de abril del año siguiente. Esto reemplaza al esquema anterior (2018), que contemplaba una distribución diferente de los meses y estaba alineada con los cuadros tarifarios semestrales.
El nuevo esquema también se vincula con la implementación del Precio Anual Uniforme (PAU). Con este sistema, el valor ya no depende exclusivamente de variaciones del mercado, sino que se calcula a partir de un promedio que luego se distribuye en las facturas.
La medida también modifica disposiciones de las Reglas Básicas de la Licencia de Distribución, establecidas originalmente por el Decreto 2255/1992, que regula el funcionamiento del servicio público de reparto por redes. Estas normas determinan cómo las empresas pueden trasladar los costos del combustible a las tarifas que pagan los usuarios.
Además, la resolución establece que las distribuidoras deberán adoptar este nuevo esquema en sus presentaciones de facturación ante el ente regulador.
El escrito fue firmado por la secretaria de Energía, María Carmen Tettamanti, y contó con la intervención de la Dirección de Tarifas y Regalías de la Dirección Nacional de Economía y Regulación y del servicio jurídico permanente del Ministerio de Economía.
¿Cuándo y cuánto aumenta el gas?
El impacto concreto en las facturas comenzará a reflejarse con el inicio del próximo período invernal, que arrancará el 1 de mayo.
Durante los meses fríos, el uso del servicio aumenta de manera significativa debido al funcionamiento de calefactores, estufas, termotanques y cocinas.
Ese incremento en la demanda también eleva los costos del sistema energético, ya que, en algunos casos, es necesario recurrir a importaciones del recurso o a fuentes de suministro más caras para cubrir el consumo interno.
Aunque la resolución establece el nuevo mecanismo de cálculo, todavía no se definieron los porcentajes específicos. Los valores dependerán de cuánto vale el combustible en el sistema, de la evolución de los subsidios energéticos y de las decisiones que adopte el Gobierno respecto del traslado de esos costos a los usuarios.
De acuerdo con la normativa, el precio que pagan los usuarios debe reflejar el costo de adquisición del combustible por parte de las distribuidoras, como lo establece la Ley 24.076, que regula el servicio público del recurso en Argentina.
También determina que las empresas no deben obtener ganancias ni sufrir pérdidas por las variaciones de su valor dentro de las tarifas.