Soles y Lunas celebra 20 años de música en el CCB
El show del viernes será un viaje desde las primeras canciones del 2006 hasta hoy. Habrá presentaciones solistas, en dúos y grupales, y compartirán anécdotas, adelanta Tere Pereyra.
El grupo vocal femenino santiagueño Soles y Lunas celebrará sus dos décadas de trayectoria con un espectáculo especial este viernes 13 de marzo, a partir de las 20, en el Centro Cultural del Bicentenario. La propuesta será un recorrido musical y emocional por la historia del conjunto que, desde 2006, viene construyendo una identidad propia dentro del folclore.
El proyecto nació casi de manera espontánea, en un contexto de encuentro entre cantoras santiagueñas.
"Soles y Lunas nace en el año 2006 para el Día Internacional de la Mujer, cuando se homenajeaba a mujeres cantoras santiagueñas de diferentes edades y estilos. Los ensayos se hacían en la casa de Elsita Corvalán y creo que esas reuniones marcaron el inicio de este hermoso camino que hemos construido en estos 20 años", recuerda Patricia "Pato" Herrera.
Aquellas primeras experiencias derivaron luego en un espectáculo en el Teatro 25 de Mayo titulado Noche de Lunas, donde el grupo terminó consolidando su nombre y su identidad. "La misma gente fue proponiendo los nombres hasta que quedó Soles y Lunas, o 'Las Soles', como nos conocen muchos", suma.
Cuando comenzaron, nadie imaginaba que el proyecto alcanzaría dos décadas de vida. "Uno nunca sabe la cantidad de años que puede durar un proyecto, pero hemos disfrutado tanto de hacer lo que nos gusta que hoy miramos hacia atrás y nos parece increíble que hayan pasado 20 años", reflexiona Herrera.
La misma sensación comparte Daniela Anríquez: "La verdad es que nunca me hubiera imaginado llegar a los 20 años. Cuando uno emprende un grupo musical lo hace con esperanza, pero en este caso lo hemos transitado siempre con alegría, con pasión y proyectando".
Para Roxana Alieno, el paso del tiempo fue una sorpresa que se transformó en emoción: "Cuando empezamos no pensábamos en el tiempo, solo queríamos cantar y disfrutar de la música. Con los años fuimos sumando experiencias, escenarios y hoy mirar hacia atrás y ver que pasaron 20 años es muy emocionante".
En sus inicios el proyecto estaba integrado por once mujeres, pero con el paso del tiempo el grupo se fue reduciendo hasta consolidarse en el cuarteto actual.
"Cada vez que una compañera dejaba el grupo era un momento de replanteo. Nos mirábamos entre las que quedábamos y nos preguntábamos: '¿seguimos o no seguimos?'", dice Anríquez. "Siempre fue una encrucijada, pero cada ensayo o actuación terminaba siendo un nuevo punto de partida".
De once voces a un cuarteto unido por el folclore
En sus inicios el proyecto estaba integrado por 11 mujeres, pero con el paso del tiempo el grupo se fue reduciendo hasta consolidarse en el cuarteto actual.
"Cada vez que una compañera dejaba el grupo era un momento de replanteo. Nos mirábamos entre las que quedábamos y nos preguntábamos: '¿seguimos o no seguimos?'", recuerda Daniela Anríquez. "Siempre fue una encrucijada, pero cada ensayo o actuación terminaba siendo un nuevo punto de partida".
Para las integrantes, la clave de la permanencia fue la convivencia humana y artística. "El respeto, la unión y poder poner las ideas sobre la mesa para acordar entre todas fue fundamental. Y sobre todo el disfrute que sentimos arriba del escenario", dice "Pato" Herrera.
Tere Pereyra suma otro aspecto: "Con el tiempo nos fuimos conociendo no solo desde lo vocal, sino también humanamente. Ese conocimiento ayuda a reaccionar en función del otro, con respeto y solidaridad".
Cantar y abrir puertas: el desafío de ser mujeres en el folclore
En estas 2 décadas, Soles y Lunas se abrió camino en un ámbito históricamente dominado por hombres.
"A pesar de que la visión ha cambiado, no nos ha sido fácil conseguir nuestro espacio. A las mujeres no se nos abren las puertas tan fácilmente", reconoce "Pato" Herrera, aunque también destaca que el grupo ha participado en numerosos escenarios.
Y Daniela Anríquez suma otro desafío: el equilibrio entre la vida artística y los múltiples roles que suelen asumir las mujeres. "Ser artista mujer implica muchas cosas: somos hijas, madres, docentes, trabajadoras. Sostener una carrera artística en ese contexto es difícil, pero tenemos familias que nos respaldan".
Las integrantes coinciden en que el folclore sigue vigente y encuentra nuevas formas de diálogo con los jóvenes. "El folclore siempre ha dialogado con las generaciones. Las raíces son fundamentales: un pueblo sin raíces camina para cualquier lado", dice Anríquez.
Para Roxana Alieno, el interés de los jóvenes por redescubrir la música de raíz es alentador: "El folclore habla de nuestra identidad y siempre encuentra la manera de llegar a las nuevas generaciones".