¿El BOT es educador? El rol de la IA en la nutrición
Por la Lic. Mariana Yornet
Cuando le preguntamos a la inteligencia artificial si un BOT es un educador, nos responde que puede actuar como tal. Puede resolver dudas académicas y facilitar el acceso a contenidos en cualquier momento. Puede detectar errores, simplificar mensajes, calificar tareas. Puede adaptar la forma de aprender a las necesidades, al ritmo y a las características de cada alumno.
Pero, para nuestra sorpresa, en la misma respuesta reconoce que, a pesar de que puede comunicar información y evaluar conocimientos, carece de capacidades humanas críticas como la empatía y el vínculo que se genera en una relación de aprendizaje.
Y esto ya me ha ocurrido en consultorio, atendiendo niños y adolescentes. Algunos, antes de la primera consulta, y otros en algún momento del seguimiento, han confesado que le han preguntado a la IA las mismas inquietudes que luego me contaron a mí. Sin embargo, ellos mismos reconocen la "magia" que ocurre cuando nos miramos a los ojos, cuando estamos presentes sin una pantalla en el medio.
Hace poco, un consultante adolescente llevaba puesto su buzo dado vuelta, mostrando la etiqueta de la prenda como si fuera un collar. Me animé a preguntarle si eso era una nueva tendencia de moda, como llevar pantalones amplios. Me respondió que no, que sólo era una prueba que se había inventado para ver quién se daba cuenta. Con tono triste expresó que sus papás están tan inmersos en sus pantallas que no le habían dicho nada; que yo era la primera persona en notarlo. Y me abrazó fuerte.
Sucede en el ámbito educativo también. Es muy probable que no recordemos las fechas de las batallas ocurridas entre 1810 y 1816, pero no olvidamos la pasión de ese profesor de Historia del secundario que nos las relataba con entusiasmo y se esforzaba en que nos interesaran. O, al revés, sentimos bronca cuando los contenidos de una materia nos gustan y notamos que el docente no sabe transmitirlos, o que lo hace con desgano, importándole poco o nada si alguien lo está escuchando.
Hoy sabemos que, estemos enseñando nutrición o cualquier otra asignatura, es muy probable que, con el tiempo, esos contenidos queden obsoletos. Un ejemplo claro en Nutrición es lo que ha pasado con el huevo. Hace algunos años la recomendación era limitar su consumo semanal por su colesterol; hoy se fomenta comerlo en forma diaria. Cambia, todo cambia, diría Mercedes Sosa.
El acceso a la información también cambió. Antes debíamos recurrir a un libro, asistir a una biblioteca y buscar entre miles de hojas y artículos la respuesta. Hoy hay tanta información disponible, las 24 horas del día, que estamos casi intoxicados.
Por eso, el rol docente debería enfocarse en enseñar a discernir qué, para qué, cómo y cuánto de todo lo que hay es pertinente para cada situación y contexto. Y seguramente podamos contar con la IA para lograrlo.
Pero primero debemos aceptar que llegó para quedarse. No tenemos que tenerle miedo, aunque sí respeto. Si los docentes aprendemos a usarla, puede convertirse en un facilitador del aprendizaje dentro y fuera del aula. La IA puede ser una herramienta educativa para interactuar con los alumnos. Como toda herramienta, requiere conocer sus usos, sus riesgos y practicar con ella antes de enseñar a utilizarla.
Puede ser un asistente del educador, para que éste pueda enfocarse en sus cualidades humanas -especialmente en inspirar y motivar- y así afrontar juntos el gran desafío actual: enseñar en tiempos de déficits de atención y de empatía.
Por la Lic. Mariana Yornet, docente de la Licenciatura en Nutrición de UADE.