La dura respuesta de la OMS a la Argentina por su salida del organismo
"La salida no es sólo una declaración política, sino una decisión con efectos concretos", advirtieron.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) respondió con dureza a la decisión de Argentina de retirarse del organismo. La entidad subrayó que no se trata de una medida inmediata ni meramente política, sino de un proceso complejo que involucra compromisos legales y sanitarios asumidos durante décadas.
Desde la OMS explicaron que la Argentina, como Estado miembro desde 1948, debe cumplir con procedimientos formales para concretar su salida. Esto implica plazos, notificaciones y obligaciones pendientes, por lo que la desvinculación efectiva podría demorar y generar implicancias administrativas y jurídicas.
El organismo también alertó sobre las consecuencias prácticas. Señaló que el país podría perder acceso a sistemas de vigilancia epidemiológica global, fundamentales para detectar brotes y anticipar crisis sanitarias. Asimismo, quedaría fuera de redes de cooperación técnica, capacitación y coordinación internacional que fortalecen la respuesta ante emergencias.
Otro aspecto destacado fue el impacto en la integración global. La OMS remarcó que la salud pública actual depende de la cooperación entre países y que decisiones unilaterales debilitan ese entramado. También advirtió sobre posibles dificultades para acceder a programas, insumos y mecanismos de articulación regional.
Pone de manifiesto el peligro que puede significar para la salud mundial que un país - que además es un miembro fundador - se retire de la OMS. En momentos en que enfermedades que estaban a punto de ser consideradas como erradicadas - tal es el caso de la polio o las paperas - resurgieron en países centrales como los Estados Unidos. Justamente, la Argentina sigue a los Estados Unidos en este país.
En ese marco, el mensaje fue claro: la salida no es sólo una declaración política, sino una decisión con efectos concretos. Para el organismo, abandonar la cooperación internacional en salud implica mayores riesgos y menor capacidad de respuesta frente a desafíos globales.