Política

Inundaciones en Atamisqui ponen en grave riesgo a las majadas caprinas

Inundó campos y dejó familias aisladas. "Estamos frente a una emergencia agropecuaria y caprina gravísima", advirtió Rita Luna, técnica del INTA.

Las inundaciones provocadas por el desborde del río están generando una situación crítica para familias rurales del departamento Atamisqui. Según advirtió Rita Luna, técnica de extensión de Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), más de 60 familias se encuentran aisladas y existe una fuerte preocupación por las pérdidas en la producción caprina y en los sistemas de autoproducción de alimentos.

La situación afecta especialmente a comunidades rurales de Villa Atamisqui y parajes cercanos como Juanillo, Los Tolosa, Los Peralta y Soconcho. En esas zonas, el agua avanzó con fuerza tras el desborde del río Dulce, inundando campos y dejando incomunicadas a numerosas familias.

"Hoy hay más de 60 familias aisladas y algunas que se resistían a salir ahora están pidiendo auxilio porque el agua viene muy fuerte", explicó Luna, quien trabaja en la unidad de extensión Loreto–Atamisqui del INTA y mantiene contacto permanente con las comunidades afectadas.

El río volvió a su cauce histórico

La especialista explicó que el fenómeno tiene antecedentes históricos. Según los registros, el río suele desbordar cada siete u ocho años y retoma antiguos cauces que atraviesan la zona de bañados y esteros.

"El río tiene memoria. Ingresa por Los Tolosa, cruza la ruta 98 y continúa hacia Los Peralta. Es un recorrido que está en los mapas y en los registros históricos", señaló.

Sin embargo, esta vez el volumen de agua fue mayor que en otros eventos similares, lo que generó anegamientos en zonas donde incluso se habían construido viviendas en sectores bajos cercanos a alcantarillas y antiguos cursos del río.

Emergencia caprina y pérdida de producción

Uno de los mayores temores está vinculado al impacto sobre la producción caprina, principal sustento económico de muchas familias campesinas de la zona.

"Estamos frente a una emergencia agropecuaria y caprina gravísima", advirtió Luna.

Las majadas quedaron atrapadas en campos inundados, muchas veces a varios kilómetros de los lugares donde se refugiaron las familias. En algunos casos los animales permanecen sobre albardones o incluso sobre techos de viviendas, sin alimento. "Los animales están a ocho kilómetros de la zona seca. Sacarlos nadando es imposible y sólo se podría hacerlo en balsa", explicó.

La situación genera un fuerte dilema para los productores: muchos se resisten a evacuar porque temen perder su principal capital productivo. "Nos sacan a nosotros, pero mis animalitos quedan, dicen los productores", relató la técnica.

Sistemas de subsistencia en riesgo

Además de las majadas caprinas, las familias podrían perder huertas, gallinas, cultivos y reservas de alimento. En la zona predomina un sistema de autoproducción para consumo familiar basado en cabras, huevos, huertas y pequeños cultivos.

La crecida llegó justo cuando muchas familias estaban organizando la siembra de alfalfa y la preparación de nuevas huertas.

"Con esto podrían perder todo: los sembrados, las huertas y la producción de alimentos que sostiene a las familias durante el año", advirtió Luna.

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