Viceversa

Crónicas del tarot: el día que el carro no tenía conductor

Por Belén Cianferoni.

Buenos días queridos hermanos. ¿Cómo va la incertidumbre de esos días? Están preocupados como la que suscribe? Yo ando entre mate, palo santo y rezos. Ante la duda, Dios escucha. Me quedé charlando con mis plantas, hasta con las nubes. ¿A quienes consultamos cuando estamos con la incertidumbre en el corazón?

¿Qué hubieran hecho mis antepasados? ¿A quien le preguntaron cuando dudaban de sus decisiones? Y si… varios seguro fueron a qué les tiren las cartas 

Hay algo en el tarot que siempre me hacía temblar de emoción y de curiosidad. Cómo es de esta pluma, fuimos a entrevistar a alguien que pasa sus días en ese hermoso misterio que es el tarot. Hablé con Yuliet Contreras, tarotista bandeña. 

La entrevistada me lo dijo sin vueltas, como quien ya no necesita convencer a nadie:

"Una de las primeras anécdotas que me hicieron ser más consciente de mi poder me sucedió cuando estaba comenzando a leer el mazo y mis amigos me hacían preguntas para que yo practicara. En eso, una amiga me pregunta cómo estará con su pareja. Habían vuelto después de mucho tiempo. Me salieron cartas muy negativas. Yo le advertí que no era una persona de fiar, que la situación no iba a terminar bien. Ella no me creyó. Me dijo que él era un buen hombre, que la hacía feliz. Yo respeté su decisión. Semanas después me escribió: 'Amiga, tenías razón. Me está cagando'. Esa fue la primera vez que dudé de lo que leí… y que se me demostró que no estaba equivocada."

El tarot no insiste. Dice. Después se calla. A mí me pasó algo antes de creer en todo esto. O quizás ahí empezó.

Tenía 21, 22 años. Esa edad en la que el cuerpo todavía debería ser una promesa y no un enigma. Pero el mío ya estaba raro. La memoria jugando al escondite, la tristeza sin nombre. Estábamos en la costanera, de noche, con unas amigas que ahora viven en Barcelona. Ellas tenían cuarenta. Yo tenía preguntas. Nos quedamos mirando el río como si fuera a respondernos algo. No respondía nada.

Y entonces apareció.

Un carro.

Un carro tirado por un caballo, solo. Sin jinete, sin nadie que lo guiara. Pasó atrás nuestro como si fuera una escena que no nos pertenecía. Nos reímos. Nos pareció gracioso. Dijimos: somos nosotras. A la deriva. Esa noche me salieron tres cartas en mis sueños.

El carro.

La torre.

El as de bastos.

En ese momento no entendí. Nadie entiende cuando todavía está entera.

Mis amigas se fueron. Probaron suerte en otros lugares. Yo me quedé en Santiago. Como si el carro, en realidad, hubiera decidido por mí.

Al mes siguiente me diagnosticaron esclerosis múltiple.

Y ahí sí: la torre.

El mundo colapsa sin metáforas cuando te dicen que tu propio cuerpo es territorio incierto. Empezaron los viajes a Buenos Aires, la peregrinación médica, la rutina del hospital, la Fundación Favaloro, las agujas, los nombres largos de medicamentos. El cuerpo como agenda.

Y después, con el tiempo, el bastón.

El as de bastos, pensé mucho después. Qué ironía. Una carta que habla de impulso, de inicio, de fuego… y yo aprendiendo a caminar con otro palo en la mano. Un bastón canadiense. Mi nueva extensión. Mi nueva forma de avanzar.

Le pregunté a una tarotista años después. Me habló del carro como movimiento inevitable, de los viajes como transformación. De la torre como caída necesaria. De romperse para ser.

No soy esa mujer de 22 años mirando el río pasar. Si me ponés hoy en esa escena, yo no me quedo quieta. Yo me meto al agua. Bajo la luna. Con miedo, sí, pero entrando igual.

Para esta crónica pedí tres cartas más. Salieron:

4 de copas.

2 de copas.

Reina de bastos.

El cuatro de copas es ese momento en el que todo parece suspendido. Como desayunar todos los días con la misma pregunta: ¿qué hago con esto que me tocó? Es el hastío, pero también la pausa antes de mirar distinto.

El dos de copas habla de encuentro. Y yo pienso en algo muy simple: en saludar. En acompañar. En estar. En esos desayunos compartidos donde el amor no es grandilocuente, sino mínimo y constante. Estar con otros, incluso cuando una está reconstruyéndose.

Y la reina de bastos… bueno. Nos visita la realeza, paraditos saludemos.

La reina de bastos no pide permiso.

Es fuego con elegancia. Es presencia. Es alguien que aprendió a sostener su propia llama incluso después del derrumbe. Aun con un bastón en la mano. Aun con un cuerpo que a veces traiciona. Aun con todo.

Qué hermosas imágenes nos deja el tarot este finde. 

Un carro sin conductor.

Una torre que cae.

Un basto que aparece.

Y después, con los años, una aprende a mirarlas sin miedo. O mejor dicho: con miedo, pero igual. Total no hay mucho para ver, diría mi viejito Shinfu.

Como quien se acerca al río de noche, se saca las zapatillas, apoya el bastón a un costado… y decide entrar. Nos seguimos leyendo el finde que viene, voy a encargar empanadas y unos tintos para el finde que viene. 

Entrevista a Yulieth Contreras, tarotista de la Banda.

¿Recordás la primera vez que alguien te leyó las cartas?

- Sí, no fue hace más de 5 años. Al principio, como todos, con miedos y sin saber que preguntar. Muchas dudas y cero certezas de cómo funcionaba, pero después de unas lecturas todo eso desaparece, la paz y tranquilidad aumentan.

¿Cuándo sentiste que esto no era un juego sino algo serio en tu vida?

- Lo sentí cuando empezó a ser una herramienta de aparición constante, es una guía y te ayuda en momentos de incertidumbre total. Siempre lo ví como algo serio, a pesar de todo lo que se dice desde la ignorancia o el simple no saber, para mí siempre fue algo muy poderoso con lo que se debe tener cuidado y respeto. No recomiendo subestimar su poder de ayuda y mucho menos de conocimientos. El tarot es muy sabio. Es creer o reventar.

¿Cómo llegaste al tarot: lo buscaste o te encontró?

- Me encontró, totalmente. Nunca me imaginé hacerme una lectura de cartas, nunca pensé que ocuparía un rol tan importante en mi vida. Sin dudas, me sorprendió y es algo que me apasiona conocer y aprender cada día más.

¿Qué es lo que realmente estás leyendo: las cartas, la energía o a la persona?

- Con el tarot se develan muchísimas cuestiones, aunque no lo creas. Podemos consultar acerca de la energía de una situación o de cómo piensa o actúa una persona. Es muy loco. Las cartas hablan a quienes saben interpretarlas correctamente. Las personas a veces llegan subestimando el poder de ellas, simulando situaciones que creen que no conocemos, pero las cartas pueden salir a contarnos absolutamente todo de la situación. Hay que saber interpretarlo y que rol otorgar a cada carta. Al dar vuelta una carta todo puede pasar. Todo puede cambiar. El consultante tiene el poder de decidir que hacer con la nueva información. El sabrá por dónde le conviene avanzar. La prevención es algo clave del tarot, sobre todo el tarot evolutivo que te ayuda a aclarar pensamientos y elegir el rumbo en la situación que te interese.

¿Hay días en los que no querés leer? ¿Por qué?

- No lo llamaría una cuestión de "no leer". Al consultar al tarot, quienes lo interpretamos, utilizamos nuestra energía para poder interpretar las tiradas. A veces, hay consultas que son demasiado densas y necesitamos un descanso, renovar esa energía, limpiar el mazo y ahí podemos seguir. Creo que no he pasado más de 3 días sin utilizar el mazo para consultas. Es un proceso corto, pero necesario.

¿Cuál fue la lectura más incómoda o pesada que te tocó hacer?

- Las lecturas que más incomodan hacer son casi siempre, las de infidelidad. Primero porque por más que se pregunté y repregunte al consultante si está listo para obtener cualquier tipo de respuesta, no podemos controlar su reacción. La infidelidad en sí es una situación muy normalizada en la sociedad, pero eso no quita que sea uno de los mayores miedos de la misma.

Segundo, es incómodo porque no sabemos que fin tiene esa información que brindamos. Muchas veces me pregunto si la persona va y encara a la pareja bajo el hecho de "mi tarotista me dijo". 

Tercero, la mayoría de las veces, cuando hacen ese tipo de preguntas es porque ya tienen la respuesta, solo necesitan la confirmación, lo que es demasiada responsabilidad. Pero en sí, si el consultante esta preparado para recibir la respuesta, no es un problema para nada hacer una lectura de este tipo. 

Otra pregunta incómoda es la de los embarazos, yo personalmente opto por no responder esa clase de preguntas y prefiero que puedan acudir a un médico de confianza. Hay que cuidar su salud.

¿Alguna vez viste algo que preferiste no decir?

- Generalmente, lo que se me revela son cuestiones que el consultante debe o quiere saber. Si hay algo de lo que no estoy segura que el consultante lo sepa, lo indago hasta que confirmo lo que me están diciendo y así poder avanzar con la lectura.

¿Te leés las cartas a vos misma? ¿Qué pasa cuando lo hacés?

- Cuando es una cuestión que me importa demasiado prefiero optar por llamar a mis tarotistas de confianza, porque toda tarotista debe tener al menos uno. A veces una, en su afán de querer controlar cada aspecto de su vida, (que sería lo ideal) se sugestiona para obtener la respuesta que desea, aunque no sea la que realmente necesita. Entonces, tanta subjetividad termina autosaboteando el poder ver la verdadera información que se nos revela. Por eso es necesaria otra mirada. 

¿Cuál es la carta que más te gusta y por qué?

- Tengo muchas cartas favoritas. Teniendo en cuenta que mi lectura predilecta se basa en el modelo Rider-Smith, podría decir que en cuanto a los arcanos mayores podría decir que La Emperatriz, La Estrella y El Sol.

 En cuanto a los arcanos menores 2 de copas, 3 de copas 4 de bastos y 6 bastos. 

En general son cartas muy positivas y de buen augurio. Les puedo dejar algunos significados individuales para poder comprender más a fondo mis elecciones:

La Emperatriz: Representa la feminidad, la fertilidad y la abundancia. Habla de crecimiento, creatividad y conexión con lo emocional y lo maternal. 

La Estrella: Es una carta de esperanza, sanación y fe en el futuro. Indica calma después de momentos difíciles, renovación emocional y confianza en que todo se acomodará positivamente.

El sol: Simboliza felicidad, éxito y claridad. Es una de las cartas más positivas: habla de alegría, energía vital, logros y situaciones que salen a la luz de forma favorable.

2 copas: Representa unión, conexión emocional y reciprocidad. Es una carta de vínculos sinceros, acuerdos afectivos o amor correspondido.

3 copas: Celebración, amistad y momentos compartidos. Indica reuniones, festejos, apoyo social y alegría en grupo.

4 bastos: Simboliza estabilidad, armonía y logros alcanzados. Puede indicar celebraciones importantes.

6 bastos: La carta del triunfo y reconocimiento. Indica éxito, avances, victoria después del esfuerzo y aprobación de los demás.

¿Por qué la gente sigue viniendo al tarot en tiempos donde todo parece explicable?

- Yo creo que en tiempos de crisis sociocultural, económica y humana podemos decir que el tarot aparece como una forma de frenar con tanta incertidumbre, con tanto no saber, con el miedo del que pasará. Una de las consultas que más hacen es sobre si podrán conseguir trabajo. Las personas a veces, se paran frente de una esperando una respuesta y al no tenerla se desmotivan y decepcionan. El tarot nunca te dirá lo que quieres escuchar, si lo que necesitas saber. Es uno el que decide que hacer y como seguir con la información que te es brindada. El tarot siempre será una guía, una ayuda, una herramienta muy poderosa en las manos adecuadas. Es hermoso ver que muchas personas han podido desarrollar la capacidad para leerlo, pero, hay quienes hacen abuso y son destructores al leer el tarot. Por eso afirmo y recomiendo que lo mejor es encontrar un tarotista de confianza que nos haga sentir acompañados y no juzgados.

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