Arminda: "Nunca imaginé que mi hija Marita viviría esta situación"
La madre de la joven fallecida Marita Gallardo dialogó con EL LIBERAL y relató varios episodios de violencia contra su hija.
El testimonio de la madre de la joven santiagueña asesinada en Pinamar vuelve a poner en foco la violencia de género y las dificultades que atraviesan muchas víctimas. Arminda Ruiz, vecina del barrio Mariano Moreno de Santiago del Estero, relató una historia marcada por el dolor, la preocupación y la búsqueda de justicia por su hija, Marita Gallardo 26 años.
En diálogo con EL LIBERAL, aseguró que en Pinamar se radicaron más de siete denuncias por violencia de género contra Facundo Emanuel Jiménez, quien fue pareja de su hija durante los últimos seis años. La mujer sostuvo que estos antecedentes son claves para esclarecer lo sucedido y remarcó que desde Santiago del Estero le solicitaron formalmente las denuncias realizadas en esa jurisdicción para poder avanzar con la investigación.
Según reconstruyó la madre, Marita Gallardo se había instalado en Pinamar junto a Jiménez, iniciando una convivencia que con el tiempo se tornó violenta. La joven, que había sido madre a los 15 años y tenía un hijo de 11 de una relación anterior, atravesaba una situación de vulnerabilidad que, de acuerdo con el testimonio de Ruiz, también alcanzaba al niño. "Mi nieto también sufría agresiones", afirmó, visibilizando un contexto familiar atravesado por la violencia.
Uno de los episodios más alarmantes ocurrió el 8 de diciembre, cuando, según el relato de la mujer que alquilaba una pensión a Marita, la joven estaba "bañada en sangre" tras haber sufrido una descompensación, con signos visibles de golpes en la nariz y la boca. Este hecho, refuerza los indicios de un cuadro de maltrato físico, indicó Arminda.
El acusado le había retirado el celular a la víctima y la mantenía aislada de su familia de Santiago
La preocupación de la familia se intensificó con el paso de los días. Ruiz explicó que durante las fiestas de fin de año no lograban comunicarse con su hija.
"El 24 y el 31 de diciembre no nos contestaba el celular", recordó. La falta de contacto encendió las alarmas, más aún cuando, según denunció, Marita no tenía teléfono propio porque su pareja se lo había quitado, lo que evidencia una posible situación de control y aislamiento, mecanismos frecuentes en relaciones violentas.
El 1 de enero, una vecina de Pinamar - quien le alquilaba una pensión- logró establecer contacto con Arminda Ruiz y le informó sobre lo sucedido semanas atrás, aportando detalles que hasta ese momento la familia desconocía. "Nunca me imaginé esto", expresó la madre, reflejando la mezcla de incredulidad y angustia frente a la situación.
Otro elemento que complejiza el caso es que, según Ruiz, los episodios de violencia no comenzaron en Pinamar, sino que Marita ya habría sufrido situaciones similares antes de mudarse con Jiménez. Actualmente, la familia busca que la Justicia avance con la investigación y logre reunir todas las denuncias previas radicadas en Pinamar.