Agostina Páez, detenida en Brasil por racismo, habló antes del juicio: "Si me condenan, me mato"
La abogada santiagueña habló con el canal A24 minutos antes de la primera audiencia del juicio que la tiene en el banquillo de acusados.
A pocas horas del inicio del juicio en Río de Janeiro, la abogada santiagueña Agostina Páez rompió el silencio y expresó su profundo temor ante la posibilidad de una condena por injuria racial, delito que en Brasil puede acarrear hasta 15 años de prisión.
"Yo me mato, no va a pasar. A mí me condena y yo me mato o me matan ahí dentro. Imaginate ir a una cárcel en un país que me odian y en una cárcel como son acá en Río", dijo la joven de 29 años, oriunda de Santiago del Estero, en una entrevista concedida a horas del comienzo del proceso judicial.
Páez se encuentra bajo prisión domiciliaria con tobillera electrónica desde hace más de dos meses, tras el incidente ocurrido el 14 de enero en un bar de Ipanema. Según su versión, todo comenzó por una discusión con mozos por una cuenta mal cobrada. Afirmó que reaccionó de "la peor forma" con gestos obscenos luego de que uno de los empleados se tocara los genitales y su amiga hiciera un gesto de "basta".
"Estoy muy arrepentida. Hablé con mucha gente y ofendí a mucha gente. Era mi necesidad salir a pedir perdón. Estos dos meses fueron un calvario: vivir con paranoia, no poder salir, salir tapada ", expresó.
La joven aseguró que es inocente de los hechos que se le imputan: "Hay dos personas que me acusan de señalarlos y hacerles gestos y cuando piden las cámaras se nota que nunca sucedió". Además, denunció recibir constantes amenazas en redes sociales, incluso de cuentas vinculadas a organizaciones criminales.
"Estoy recibiendo muchos mensajes de amenazas. Tengo mucho miedo por mi integridad física. El objetivo principal es volver a la Argentina, porque acá no puedo caminar tranquila", añadió.
Su abogada defensora, Carla Junqueira, advirtió que en Brasil "el racismo no queda impune" y que la reacción del Poder Judicial ante estos delitos "debe ser ejemplar", aunque consideró que las penas de hasta 15 años mencionadas públicamente son "desproporcionales". Según la letrada, las condenas suelen ser menores y, en muchos casos, se cumplen parcialmente en prisión domiciliaria.
Junqueira cuestionó la calificación del hecho por parte de la fiscalía y recomendó a su defendida declarar, pero sin responder preguntas de la acusación, que podrían ser "capciosas". La defensa insiste en que no hay riesgo de fuga y reclama que se le permita regresar a la Argentina, posibilidad que la Cancillería argentina ya ha explorado a través de acuerdos bilaterales.
Páez atraviesa un fuerte impacto emocional: está bajo tratamiento con ansiolíticos, vive con ansiedad y su mayor temor es ser trasladada a una cárcel común en Río de Janeiro, escenario que describió como "el peor".
El juicio por los tres hechos de injuria racial comienza este martes en Río de Janeiro.