Opinión

Por una redefinición de la escuela; crisis, sujetos y escenarios

Por Lic. Leonardo Innamorato.

La escuela como institución, tal como la conocemos al dia de hoy está atravesada por la crisis y la complejidad. Y lo está hace un poco más de 50 años. La escuela actual, hija de la revolución industrial, la ilustración y los Estado Nación moderno, atraviesa un sinfín de problemas en varias aristas: pedagógicas, de alfabetización, sociales, económicas y de diferentes visiones o paradigmas, al cual actualmente se la acusa que no está cumpliendo sus funciones, teniendo en cuenta el ritmo vertiginoso de la sociedad actual, el mercado laboral y las demandas que exigen actualmente el mundo del trabajo.

A este pálido panorama se le agregan décadas de subinversión y desigualdades estructurales. Las sucesivas crisis hicieron denigrar en varios aspectos la educación e impedir que se logre el cumplimiento de este derecho fundamental.

La tesis central de esta reflexión es que la escuela no puede desentenderse de las demás estructuras y campos como los económicos, tecnológicos, pedagógicos-psicológicos, decisiones y políticas gubernamentales, y el nuevo sujeto pedagógico actual: el alumno y los contextos en que se encuentre.

Pues esta educación tradicional formal y prescencial, forjó el papel de ascensor social, por lo cual permitía y sigue haciendo que el indiviuo ascienda de clase social. El logro de esa escuela moderna, a finales de la década de los 90 del siglo pasado, estaban casi todos "alfabetizados". 

Comencemos por la primera dimensión, la pedagógica –didáctica. Pues una de las principales críticas que afronta el modelo de educación actual, en la típica escena del docente parado al frente de la clase con contenidos estandarizados, quedó ya anticuado. Una misma modalidad pedagógica sin atender los profundos cambios que está atravesando el mundo sería erróneo. 

Ante esas prácticas y procederes nuestros alumnos se aburren y se ven desmotivados. El énfasis del anterior sistema del positivismo en un sujeto disciplinado, pensando más bien que los alumnos terminarán trabajando en una fábrica u oficina, sin atender sus necesidades internas y las capacidades que éstos puedan desarrollar como la creatividad, el trabajo colaborativo, el interés por la verificación, la experimentación, las salidas en trabajos de campos y aulas tecnológicas se imponen ante ese vetusto modelo que dejamos atrás, y que en muchas escuelas, todavía este modelo está en vigencia. Es un hecho social, y debemos augurar un estándar deseado; ahora bien, el problema tambien no es tanto en la cantidad de recursos asignados sino en la "calidad educativa" que reciben nuestros alumnos.

Segunda dimensión: la económica: ¿qué tipo de sujeto estamos formado una vez que egresen? El mercado laboral actual demanda que los empleados sean proactivos, autónomos y listos para adaptarse al cambio. En cambio, las escuelas, les exigen a los chicos que lleguen al aula y esperar a que el docente en su agenda les diga qué les enseñará; o sea, la curiosidad natural, se pena. Esta es vista como una interrupción a la clase. En el ámbito laboral competitivo, mantener una postura curiosa es una innovación y esto trajo grandes avances para el mundo. Además, la colaboración es valorada en el mundo laboral; pero en las escuelas es penada, y si los conocimientos de nuestros alumnos son compartidos por los demás son castigados por copiarse. Si una de las características de esta sociedad pos industrial es "líquida" (Sigmund Bauman, 2.000), es decir, todo pasa y el cambio es el devenir de las sociedades. Y, paradójicamente, las escuelas aún no aceptan una apertura o un cambio. Si ahora, pareciera ser que se busca sujetos a futuros formados en ser buenos ciudadanos, respetuosos de la diversidad, la Democracia, el mercado laboral, lo pragmático o simplemente de lo que ellos decidan.

La tercera dimensión: la social. Solo por un acontecimiento mundial como la "pandemia COVID" se pudo advertir cierta apertura en métodos a distancia y el uso de los dispositivos de conexión para una clase virtual. Entonces, ante esta realidad me he de cuestionar si seguirá en vigencia la teoría de la reproducción social propuesta por P. Bourdieu y Passeron, donde las razones detrás de lo que se enseña, y donde solo las escuelas albergaban el contenido académico y transmitían el conocimiento. Estas propuestas de los años 70 quedaron vetustas ante el dinamismo del mundo, y donde no hay una sola manera de aprender ya sea en aulas o a distancia, y a través de la red. 

En otra consideración de esta dimensión, para el brasilero Paulo Freire, en donde la educación sólo "oprime" y éste ve en la "educación popular" la salida, su énfasis es clasista y donde los mismos alumnos deciden qué y cómo aprender.

En otrora época, las escuelas, decidieron lo que se aprende, cómo se aprende, para quienes se aprende -en base a premios y castigos-, lo cual hay un desentendimiento y hasta contradicciones en el contexto actual. 

Es en este espacio donde los alumnos no solo aprenden, se forman, comparten vivencias, se relacionan y se sienten de alguna manera contenidos. Lo que muchas veces las familias no lo pueden atender, lo hace la escuela. Sociológicamente es parte de su función latente.

Tópicos para una educación de calidad

1Equidad

2Excelencia y calidad educativa

3Escuelas seguras y lejos de violencia

4Reducción de la brecha digital y avanzar hacia una educación híbrida e inclusiva

5Énfasis en la comprensión de lecturas y textos.

6Aumento de la inversión y la financiación educativa para reducir desigualdades

A modo de conclusiones

Retomando la tesis, la escuela como institución no puede aislarse y desentenderse de las tomas de decisiones de las políticas Ministeriales y jurisdiccionales. Tampoco de no dar cabida a los demás actores como la comunidad, las demás instituciones, la familia y su desempeño en cuanto a sus propias gestiones. Cada escuela es una cultura institucional distinta a las demás, pues se rodea de una realidad determinada, un contexto, un relieve, o una situación desfavorable. Esta, como todo atiende sus focos de conflictos, tantos internos como externos. 

Últimamente hay que reconocer que la escuela está incorporando nuevas currículas, atendiendo los requerimientos jurisdiccionales y los especialistas en el recorte y elección de contenidos. Aboguemos por cambios que le sean significativos, atendiendo la calidad educativa y los contenidos de acuerdo a los nuevos tiempos. Es alentador la incorporación, (en el colegio secundario) de espacios que demanda la comunidad como los HDI, horas de desarrollo institucional, los cuales atiendan problemáticas propias del adolescente en formación, de su desarrollo emocional y social, de la manera en cómo van aprender, comprender textos y acompañar las trayectorias de cada alumno. Una escuela que solo sirve para ser comedor, que excluye y que tiene un alto índice de deserción estudiantil. no es una escuela que está cumpliendo con su función. 

Como vemos, las realidades que agobian la institución actual son múltiples y de diversa consideración. La complejidad, los cambiantes escenarios y los enfoques pedagógicos, políticos, económicos, y sociales van moldeando un nuevo tipo de escuela que va emergiendo a las sociedades – que está atravesada por la problemática y las contingencias. 

Por último, no he de tener la bola de cristal y no puedo adelantar escenarios futuros. En estos diagnósticos y perspectivas actuales, la escuela sobrevivió a las nuevas formas de alfabetización, de paradigmas y visiones de leyes educativas y los cambios sociales, pero hemos de reconocer el "valor que tiene como institución" que fue perdurando y que es de vital utilidad. 

    Leonardo Innamorato, licenciado en sociología y profesor en historia

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