Santiago

Nelson Castro a EL LIBERAL: "Si el mundo tuviera más música, habría menos guerra"

En esta entrevista exclusiva con EL LIBERAL, el doctor Castro habló de sus miedos en las coberturas bélicas. Habló de su familia y horror de la guerra. Te presentamos al ser humano. Sus reflexiones para tener presente

"Si el mundo tuviera más música, seguramente habría menos guerra". Lo dijo, en una entrevista exclusiva con EL LIBERAL, el periodista y médico neurólogo Nelson Alberto Castro.

Y su voz es autorizada, tanto para hablar de música como de guerras. Desde los 9 años abrazó la música. A los 15 años dio conciertos en radios porteñas y también en público.

Estudió piano y es un apasionado de la música clásica y lo popular. Le dedica su tiempo porque considera que "es un cable a tierra fenomenal. La música es un regalo de la vida".

Y sobre conflagraciones también sabe. En febrero de 2022 cubrió en Ucrania la invasión rusa. Regresaría a ese país en diciembre para mostrar cómo se vivía la Navidad y Año Nuevo en medio de la guerra.

Acaba de regresar de Israel. Desde ese país, reportó sobre las hostilidades en Medio Oriente. Y fue en Ucrania en donde Castro se sentó al piano y, en un contexto de horror ejecutó una canción.

Salvando las situaciones y los contextos, ese gesto suyo en Ucrania remitió a los músicos del Titanic que, mientras el trasatlántico se hundía, ellos seguían tocando. Un acto que simboliza el heroísmo, la calma en medio del caos y la dignidad humana ante la muerte.

- ¿Qué rol juega la música en situaciones trágicas como la guerra?

Hay una famosa frase de Shakespeare que dice, donde mueren las palabras comienza la música. Y alguien, con gran sabiduría, agregó, y donde vive la música reina la paz y la armonía. La música representa ese valor para todos, sean israelíes, sirio-libaneses, iraníes, lo que puedan ser. El reconocimiento de lo que es la música demostrativa de que en la vida hay belleza y de que en la vida hay armonía y de que en la vida se puede buscar la armonía. Ese es el gran mensaje que da la música, en el sentido de una situación de algo que une a todos. Siempre, por eso, yo en ese contexto de la música pongo el ejemplo de la orquesta sinfónica, en donde tocan gente de todas las edades, hombres y mujeres. Uno piensa A, otro piensa B, otro piensa C, pero a la hora de ejecutar música todos piensan en una cosa, de hacerlo lo mejor posible y que esa obra que tocan entre todos suene lo mejor posible para producir belleza. Así que digo, ese es el ideal del mundo, en el mundo en el cual todos somos distintos. Hay algo que representa la belleza y que unifica los sentimientos. Por eso digo, al mundo le hace falta música. Si el mundo tuviera más música, seguramente habría menos guerra.

-¿Cómo gestionó el miedo en sus coberturas en Ucrania y Medio Oriente?

Hay algo que yo siempre le agradezco a Dios y a la vida, no sentir miedo. Nunca me pasó de sentir miedo. Y eso no me transforma, no me siento ningún valiente. Pero en ninguna de las cinco coberturas de guerra que ya con estas tuvimos, nunca me pasó tener miedo. Al contrario, siempre me sentí muy seguro. Yo siempre lo cuento, soy muy creyente y, por supuesto, rezo todos los días y le pido a Dios su protección. Y siento que la tengo. Así que esa es una vivencia muy personal, que me acompaña en cada momento, en cada minuto de estas coberturas y en el momento de planearlas. Así que, así como lo vivo todo esto que genera tanta adrenalina.

- ¿Qué le conmueve más de la guerra?

La guerra es destrucción y muerte. Y es muy impactante verlo esto en el lugar y en el contexto. Porque además hay entonces tener la noción de que la guerra termina con proyectos de vida. Sea que destruye una casa, que después nadie sabe cuándo se va a reconstruir. Sea que mató, o a toda una familia o a parte de una familia. Porque eso tampoco tiene vuelta. Entonces es una vivencia muy personal en la cual, en las crónicas, habitualmente cuando se hace desde fuera del lugar, no se ven. Y que eso te lo da fundamentalmente la cobertura de la televisión. El hecho de estar en vivo ahí, en donde ocurren los hechos, vos y yo casi lo vivís al mismo tiempo que las víctimas. No solamente ves la situación, hueles los olores, tocas el lugar, inhalás el polvo de lo que allí hay, ves la destrucción en toda su dimensión. Podes apreciar el momento de la vida de las personas en la cual ocurrió eso. Así que eso es lo que me da, lo que te termina dando la experiencia de la cobertura de la guerra que desde el punto de vista periodístico es un desafío fenomenal. En cuanto a exigencias, representa una de las mayores a las cuales puede verse el costo periodista.

- ¿Qué historia de un civil le llegó profundamente?

Fueron varias. La masacre del 7 de octubre, ver los muertos allí, y ver las circunstancias en las cuales murieron como consecuencia de la crueldad de Hamás. Eso me conmovió profundamente. Ahora, en esta cobertura, en estos 20 días, me conmovía ver a los padres tratando de manejar la situación de sus chicos para evitarles el impacto psicológico. Y me conmovía mucho, antes de verlos a los chicos, íbamos al refugio y estaban, y se entretenían con su juego.

"Siempre tuve ese deseo de que la vida me pusiera en las circunstancias de cobertura de hechos históricos"

-Doctor, ¿cuando era niño se imaginó vivir los momentos que ha vivido en sus coberturas en lugares en guerra?

No, no, la verdad es que no. Mi vocación periodística nació muy temprano, a los 11 años. Y por supuesto que sí yo a los 11 años recuerdo que siempre miraba cosas de la televisión argentina, de la radio argentina, que destacaban, por cosas de nivel de cobertura importante que me generaban muchísimo interés. Así que nunca soñé que lo lograría hacer, pero siempre, a medida que mi vocación periodística se fue definiendo, siempre la tuve, digamos, sin saber que iba a haber una guerra, siempre tuve esa idea de que, ese deseo de que ojalá la vida me pusiera en las circunstancias de cobertura de hechos históricos.

-¿Qué le dice su familia ante esta decisión que usted toma en su profesión? 

Lo sufren, pero lo entienden. Por supuesto que lo sufren. Yo sé lo que ellos sufren cada minuto, cada hora, cada día de los que yo estoy. Yo siempre lo termino de percibir cuando llego, y por supuesto recibo los mensajes de ellos de alivio, tranquilidad, alegría, por tenerme aquí. Así que yo lo sé, y eso nos pasa a todos. Les pasa a todos los periodistas, camarógrafos, equipos técnicos que están en la cobertura de la guerra. Pero bueno, es así, lo aceptan, porque es algo que solamente los que hacemos periodismo lo entendemos. Siempre cuando me preguntan esto, recuerdo una anécdota que nos pasó cuando íbamos al frente de batalla en Ucrania. Y el soldado que nos llevaba ahí, que era un soldado voluntario, en un momento se para y me pregunta, me dice, usted, respóndame una pregunta, por favor.

Usted me puede decir por qué ustedes quieren ir al lugar del cual nosotros no queremos ir. Y entonces yo le decía que la única explicación es la pasión periodística. Quien no la tiene, no la entiende. Por eso mi familia no se preocupa por entenderlo. Lo acepta y todos los días está esperando mi vuelta. 

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