"Cafayate Fantasy": la boda de lujo que terminó en escándalo ambiental y judicial en Salta
El exclusivo casamiento de Nicole Pocoví y Federico Maran en la Quebrada de las Conchas desató una investigación por presuntas irregularidades en los permisos y posible daño a una reserva natural protegida.
Lo que comenzó como el "casamiento del año" en redes sociales terminó envuelto en una fuerte polémica con derivaciones judiciales. Bajo el nombre de "Cafayate Fantasy", la boda de la empresaria Nicole Pocoví y el empresario automotor Federico Maran quedó en el centro de la escena tras realizarse en plena Quebrada de las Conchas, una reserva natural protegida de la provincia de Salta.
El evento, que se extendió durante cuatro días, fue concebido como una experiencia de alto impacto visual y sensorial. Sin embargo, el despliegue chocó con las normativas ambientales vigentes. Desde la Secretaría de Ambiente salteña denunciaron que el permiso presentado por los organizadores sería apócrifo y que incluso contendría una firma falsificada.
Las imágenes viralizadas en redes sociales reflejan la magnitud de la producción: estructuras montadas en medio del paisaje, un DJ set de alta potencia, efectos visuales y luces LED rojas proyectadas directamente sobre las formaciones rocosas, un entorno de alto valor geológico y ambiental.
La polémica escaló cuando el titular del área, Alejandro Aldazábal, fue categórico al respecto: "No autoricé nada, ese documento es falso", afirmó, en referencia al supuesto aval oficial para la realización del evento.
Pocoví, reconocida en el mundo de la moda y el maquillaje, es dueña de las marcas Not Your Mona y We Are Glit, mientras que Maran es socio de AutoMilano, una concesionaria de autos de media y alta gama con presencia en Buenos Aires.
El casamiento contó con unos 110 invitados, quienes accedieron a un sitio web exclusivo con detalles del cronograma. Sin embargo, el momento central se mantuvo en secreto hasta el final.
El itinerario incluyó la llegada a Salta y traslado a Cafayate, actividades en bodegas y fincas, jornadas de descanso y bienestar, y un cierre enigmático: el lunes, los asistentes fueron trasladados en combis sin conocer el destino. Al descender, se encontraron con la intervención montada en pleno corazón de la reserva natural.
Ahora, la celebración dejó de ser tendencia por su lujo para convertirse en objeto de investigación, mientras la Justicia busca determinar responsabilidades por el presunto uso indebido de un área protegida y la posible falsificación de documentación oficial, detalla el portal de Todo Noticias.