Dejar de ser humano
La cevetariana ¿hasta dónde llega tu derecho a decidir y el derecho de los otros a opinar?
Hay días que transcurren así: trabajar, comer, correr y volver a empezar. Y por las noches, me comprometo a leer veinte minutos. Estos últimos días estuve abstraído por La Vegetariana, una novela que convirtió ese pequeño rato en extenso y demoledor. ¿Cómo puedo quedarme quieto, aquí, sentado en mi sillón, tranquilo y como si nada pasara, cuando a mi alrededor el mundo demanda compromiso, acciones y decisiones determinantes?.
El libro de Han Kang te atraviesa, y pertenece a una estirpe incómoda e intensa. Lo real, aquello que consideramos como normal, se resquebraja; salir de la zona de confort es una acción épica que puede aislarte del mundo, a la vez necesaria. No estamos ante una historia sobre dejar de comer carne, sino algo mucho más arraigado en el alma, y radical: dejar de ser humano o al menos cuestionarlo.
Yeong-hye, un día, decide dejar de comer carne. Y esa decisión hace que todo su mundo se desmorone. La presión de su marido la empuja hasta la ruptura. Su familia la rechaza y el entorno la aísla con violencia. Hay tres narradores: su marido, su cuñado y su hermana. Y eso es algo potente porque ella no cuenta su propia historia.
Todos hablan.
Todos opinan.
Todos, menos ella. A Yeong-hye le quitaron la voz.
Es una novela cruda y hermosamente escrita, con escenas intensas. El vegetarianismo está usado como metáfora y la profundidad filosófica aborda aquel cuestionamiento de qué pasa cuando tomamos una decisión sobre nuestra propia vida, nuestro cuerpo y el mundo se siente con derecho a opinar. Y más aún: cuánto nos puede costar sostener una decisión propia cuando todo a nuestro alrededor parece incomodar.
Acaso ahí reside la fuerza de La Vegetariana.
Es un espejo donde lo humano aparece bajo sospecha. En estos tiempos donde todo se etiqueta, se simplifica, se vuelve tendencia y es todo tan efímero, Han Kang hace lo contrario. Y es difícil no pensar en esta época de sobreestimulación, de consumo constante, vacíos que se llenan rápido y se vacían aún más rápido ¿en qué lugar queda el alma humana?.
Cuando cierras el libro se siente la incomodidad en tus adentros. Algo se moviliza. Necesitas unos segundos para responder la pregunta categórica: ¿y ahora qué hago con esto que siento que me dejó este libro? Leer sigue siendo una forma de perder el control y quizá, la única manera honesta de encontrarse con uno mismo.
Autora
Han Kang es surcoreana, ganó en el 2024 el Nobel de Literatura. Es la primera mujer asiática en ganar este premio. También es autora de La clase de griego, Actos humanos, e Imposible decir adiós. Actualmente se dedica por completo a la escritura.