Claves para cuidar nuestra salud ocular en el otoño
Por: Dr. Ricardo Passone.
La llegada del otoño supone un esfuerzo por parte de nuestro organismo para adaptarse a la nueva estación y a los cambios en los hábitos de vida. Las horas de luz natural disminuyen, se multiplica la práctica de actividades en espacios con iluminación artificial o cerrados, baja la temperatura y sube la sequedad ambiental. Todos estos factores, así como una mayor incidencia de gripes y resfriados, provocan que durante esta estación aumenten las patologías oculares, como la conjuntivitis. Por eso, es importante tener en cuenta ciertas pautas para prevenir cualquier problema en este sentido y cuidar de la salud ocular.
Con el objetivo de ayudar a mejorar los hábitos de higiene ocular este otoño y prevenir cualquier problema, se aconseja:
1. Usar lentes de contacto desechables: Uno de los principales trucos para evitar malos hábitos en el cuidado ocular es el correcto uso de las lentes. En este sentido, la mejor opción para quienes son más propensos a padecer alergias oculares son las lentes desechables diarias, ya que impiden cualquier acumulación de agentes alérgenos en su superficie. Para aquellos que decidan apostar por las lentillas quincenales, mensuales o de uso prolongado, es muy importante preocuparse por la limpieza y la desinfección constantes, pues evitará que no se formen depósitos en la lente y se incluyan microorganismos en ella.
2. Prevenir la acumulación de bacterias en las manos y la cara. El sol, el viento y el frío otoñal son factores que pueden provocar sequedad en la cara y las manos, provocando que estas superficies, que están en contacto continuo con la zona ocular se llenen de bacterias. Para evitar que afecten a la salud visual, uno de los principales trucos es usar crema hidratante, realizar una rutina diaria de limpieza de rostro o cambiar asiduamente las fundas de las almohadas.
3. Potenciar una dieta rica en vitamina A desde la infancia: Los niños son uno de los grupos más propensos a contraer infecciones oculares ocasionadas por distintos gérmenes. Lo mejor para evitarlo es concienciarles de que no se toquen los ojos, usen las pantallas a unos 60 centímetros del rostro y mantengan una dieta rica en vitamina A, ya que es un suplemento para su salud ocular. En general, se recomienda tomar frutas y verduras de color anaranjado, leche, queso, mantequilla o pescado como el atún.
4. Evitar la sequedad ocular frente al ordenador. Practicar ejercicios visuales de relajación, parpadear a menudo, utilizar lágrimas artificiales. El objetivo es evitar la sequedad ocular y conseguir una humedad del ojo de entre el 40 y 70% para lograr que permanezca libre de alérgenos. La razón es que con la vista fija en la pantalla se tiende a parpadear menos, por lo que pasar muchas horas frente al ordenador nos hace más vulnerables ante las afecciones oculares. Por este motivo, es fundamental adecuar los espacios de trabajo para que propicien una buena ergonomía visual para, así, evitar mareos, fatiga visual, visión
5. Extremar la higiene de manos y uñas y tener cuidado con el gel hidroalcohólico. El lavado de manos es la primera precaución que se debe tener en cuenta, más aún en un contexto como el actual. Además de frotarse bien las manos con abundante agua y jabón, llegando, como mínimo, hasta el antebrazo, conviene no olvidarse de la zona situada bajo las uñas. Si no es posible llevar a cabo esta práctica higiénica y tenemos que hacer uso de geles hidroalcohólicos, se recomienda tener mucha precaución. Sobre todo, al manipular lentes de contacto o frotarse los ojos. La razón es que el alcohol se queda impregnado en la yema de los dedos y puede provocar irritaciones, rojeces o pequeñas lesiones en los ojos.
6. Ambiente limpio y sin partículas de polvo. Tanto en casa como en aquellos lugares donde vayamos a pasar muchas horas, es imprescindible procurar crear un ambiente saludable: aireado, bien iluminado y sin exceso de partículas en suspensión. La concentración de polvo que se produce en estos lugares, así como el aire caliente que desprende la calefacción es capaz de ocasionar molestias oculares. Por ello, es recomendable mantener los espacios limpios, ventilar, usar humificadores, evitar la acumulación de polvo en alfombras o alejarse del humo de tabaco, a fin de reducir los factores de riesgo desencadenantes de la alergia.
7. Protección ocular si se van a practicar deportes al aire libre, como el ciclismo o el atletismo. El otoño es la estación perfecta para practicar algunos deportes de aventura o velocidad, sin embargo, a la hora de realizarlos, es necesario prestar especial atención a la salud visual y protegerla mediante gafas envolventes. Sin apenas tiempo de reacción, los ciclistas tienen que hacer frente a inclemencias del tiempo como el viento, los mosquitos o las partículas de polvo y arena que se encuentran en el ambiente. La entrada de estos cuerpos extraños en el sistema visual puede producir graves irritaciones en los ojos e, incluso, dañar la superficie ocular. Si bien existe tratamiento médico, que se indicará a criterio de su médico oftalmólogo, existen medidas "higiénico ambientales" para intentar minimizar el contacto con el alérgeno. Mantener limpios y en buen estado los filtros de aire acondicionado, evitando que alérgenos del exterior entren al hogar o área de trabajo. En el caso de alergia al polen, utilizar anteojos envolventes para evitar que este entre en contacto con los ojos, o si es posible, intentar no estar al aire libre en horas de mayor polinización o cuando hay viento. Si la alergia es al polvo doméstico (ácaros) se debe prestar especial atención al dormitorio: Utilice almohadas con fundas antialérgicas que minimizan la entrada de polvo, y lave frecuentemente acolchados y cortinados con agua caliente. Evite acumular libros en su habitación. Cuando realice la limpieza de pisos, use un trapo húmedo en vez de barrer, de esta forma atrapará ácaros evitando suspenderlos en el aire. La humedad, los cambios climáticos y la contaminación aumentan la aparición de alergias oculares. En cuanto a los alérgicos al moho (hongos), limpiar regularmente las áreas que concentran altos niveles de humedad, como sótanos, baños y cocina. Si fuente de alergia son los animales domésticos, se recomienda mantenerlos fuera de las habitaciones, lavar las ropas con las que estuvimos en contacto con ellos y el lavado de manos luego de tocarlos. Evitar entrar en contacto con sustancias cosméticas o alimentos que se identificaron como desencadenante de la alergia. Utilizar productos cosméticos hipoalergénicos de calidad. También se recomienda usar solución fisiológica u otro agente lubricante.