Autos, fincas y gastos, los pecados de los policías federales presos
Habrían sido expuestos por algunos compañeros. Allanamientos y más detenciones en el radar del Juzgado Federal.
Gastos exorbitantes en una sola noche, compras de vehículos o fincas, alardeándolo por redes sociales, cero apego a la autoridad y absoluta autonomía para fijar procedimientos nocturnos o de madrugada, con especial predilección por tours de compras.
En esas "vanidades" oscilaban su cotidianidad algunos de los diez detenidos, casi todos integrantes de la Brigada de Investigaciones de la Policía Federal. El juez Federal, Guillermo Molinari y el fiscal, Pedro Simón, los acusan de conformar una "asociación ilícita" que se apropiaba de secuestros de droga y cuya reventa era consumada luego por un detenido apodado "Udi".
De acuerdo con los testimonios, pese a vestir uniforme azul, los detenidos operaban con llamativa libertad. Casi en forma paralela, tras los golpes y secuestros de drogas, llegaban fiestas y llamativas compras.
Autos, fincas, relojes y una industria de millones parecían una constante: "En una sola noche quemaban 3 o 4 millones", deslizó un testigo, nucleado en la vereda opuesta.
Añadió que realizaban "salidas nocturnas y regresaban tras golpear en tours de compras". El informante confió que por cada colectivo, los coordinadores debían desembolsar $ 2 o $ 3 millones. No todo era en efectivo y algunos coordinadores luego transferían a billeteras virtuales de los policías", resumió.
Planteo
Por otra parte, los abogados de Natalia Arce, civil detenida en la causa, solicitaron ayer "arresto domiciliario y falta de mérito".
Se trata de la hermana del policía, Gabriel Arce, también apresado tras las redadas lanzadas el sábado pasado, con un allanamiento en la base de la fuerza, frente a la plaza San Martín.
En el escrito, los abogados, Eugenio Chavarría y José Elías, indicaron que su representada es ajena a las maniobras defraudatorias y, en tal sentido, declaró (en la indagatoria) que confiaba plenamente en el efectivo.
Sin embargo, ahondó que le causó perplejidad que en octubre del 2025 le dejase una caja con $ 17.000.000, de los cuales $ 5.000.000 correspondían a un compañero de trabajo. Y ahora en marzo del 2026, un tal Escobar le transfirió a su billetera virtual $ 4.000.000 que su hermano le pidió luego reenviarle $ 3.000.000 a la suya y el $ 1.000.000 restante, a la de su esposa.