Guerra y petróleo: la escalada de precios del 50% obliga a los países a tomar medidas de emergencia
El barril ronda los US$110 y presiona sobre los valores de los combustibles en todo el mundo.
La persistente inestabilidad en Medio Oriente ha disparado las alarmas en los mercados energéticos globales. Desde el inicio de las hostilidades, el precio del petróleo ha experimentado un vertiginoso ascenso del 51,3%, estabilizándose en una zona crítica cercana a los US$110 por barril. Ante este escenario, diversos gobiernos han reforzado sus planes de emergencia para mitigar un impacto económico que amenaza con profundizar las crisis globales de costo de vida.
La estrategia argentina: triple blindaje
En respuesta a esta presión internacional, el Gobierno Nacional implementó en la última semana un paquete de tres medidas clave diseñadas para "congelar" o suavizar el traslado de estos costos al consumidor final:
Postergación impositiva: Se decidió aplazar hasta el mes de mayo el aumento previsto en los impuestos a los combustibles, evitando un salto automático en los precios de las estaciones de servicio.
Desacople del Brent: Se estableció un mecanismo de desacople temporal del precio internacional del crudo (Brent). Esta medida busca que el valor del barril en el mercado interno no siga la volatilidad externa, protegiendo la estructura de costos local.
Ajuste en biocombustibles: Se autorizó un incremento en los límites de mezcla con biocombustibles, una estrategia que permite reducir la dependencia de la importación de combustibles fósiles y diversificar la oferta energética.
La última acción para contener los precios fue tomada por las petroleras y refinadoras. YPF, que anunció que implementará un esquema excepcional para estabilizar los precios de las naftas y el gasoil. La medida consiste en la creación de un buffer de precios que se extenderá por hasta 45 días. Shell y Axion decidieron sumarse a la medida, informó el sitio Todo Noticias.
Hasta ahora, la nafta y el gasoil acumulan un aumento de 25% promedio desde el 28 de febrero. La situación hizo que en las últimas cuatro semanas los precios de los combustibles no pararan de subir y que por primera vez en gran parte del país, el litro de súper y el gasoil estén por encima de $2000.
A nivel internacional, varios países implementaron una batería de medidas para amortiguar el impacto del encarecimiento del crudo y en algunos casos, fueron prorrogadas e ante la persistente escalada del Brent.
Las decisiones van desde restricciones a la exportación de petróleo y derivados, rebajas impositivas hasta subsidios directos para contener los precios en los surtidores. Entre ellos se encuentran China, Italia, Estados Unidos y Brasil.
Qué medidas tomaron los países para contener los precios del petróleo
Antes del estallido del conflicto bélico, el precio del crudo internacional se ubicaba en torno a US$72 por barril. Un mes después cotizaba cerca de US$110, lo que implica un salto de 51,3% desde fines de febrero.
Frente a este escenario, los distintos gobiernos buscan amortiguar el impacto que provocó el cierre del estrecho de Ormuz por donde transita la quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió levantar de manera temporal restricciones al comercio sobre el petróleo de Rusia y a los buques petroleros en tránsito de Irán.
En Asia, los gobiernos se apuraron a contener el impacto del alza del crudo y el gas en sus economías. Por ejemplo, Filipinas declaró la emergencia energética. Corea del Sur limitó las compras de combustible mediante sistemas de registro en surtidores y lanzó campañas de ahorro.
Japón que depende en gran medida del petróleo y del gas que transitan por el estrecho de Ormuz, también se vio afectado por las consecuencias del conflicto. El gobierno nipón comenzó a liberar reservas de petróleo que las refinerías privadas están obligadas a almacenar. También reactivó un plan de emergencia para "limitar el precio minorista" de los combustibles.
Para proteger su mercado, China ordenó suspender de forma temporal la exportación de productos refinados como nafta y diésel.
En los países europeos -como Alemania y Austria- limitaron a las petroleras la cantidad de veces que pueden subir los precios al consumidor mientras dure la guerra. Berlín permite hacerlo una vez por día, mientras los austríacos solo pueden aumentar los precios tres veces por semana.
España dispuso una rebaja hasta el 30 de junio del IVA a los combustibles, que pasó de 21% a 10%, incluyendo carburantes, electricidad, gas natural y butano, que quedó con precio congelado.
Italia prolongó hasta el 1° de mayo la reducción del precio de la nafta que vencía este 7 de abril. Además, el gobierno de ese país decidió destinar utilizar lo recaudado "extra" por IVA en los combustibles para subsidiar a los consumidores.
Como ocurrió durante la pandemia, Tailandia y Vietnam implementaron el trabajo remoto como una medida para reducir el consumo de combustible. Por su parte, Pakistán anunció el cierre de actividades económicas en determinados horarios.
En América Latina, por su parte, el gobierno de México pactó con las estaciones de servicio para establecer límites al precio de la nafta.
Brasil, en tanto, suspendió hasta fines de 2026 la aplicación de los impuestos PIS y Cofins sobre la importación y venta de gasoil. El presidente brasileño, Lula da Silva, decidió subsidiar el diésel para los productores e importadores del combustible.
En Chile, el Gobierno avanzó con un paquete de medidas que incluye el congelamiento del precio del kerosene, la suspensión de créditos diferenciados para la compra de combustibles y la fijación de tarifas en el transporte público.