Estrecho de Ormuz: el control iraní frena la normalización del tránsito marítimo
Pese al alto el fuego con Estados Unidos, la circulación de buques sigue limitada y predominan embarcaciones vinculadas a Teherán
A pesar del cese de hostilidades entre Estados Unidos e Irán, el tránsito marítimo en el estratégico Estrecho de Ormuz continúa lejos de recuperar su ritmo habitual. La presencia mayoritaria de buques con vínculos iraníes refleja las dificultades para reactivar plenamente el comercio internacional en la zona.
Según un informe del Financial Times, al menos nueve de los 14 barcos que atravesaron el estrecho tras la tregua tienen relación con Teherán, ya sea por su bandera o por operar con puertos iraníes. Incluso se detectó un petrolero con bandera rusa asociado a la denominada "flota en la sombra", utilizada para transportar crudo iraní bajo sanciones.
Aunque Irán declaró que el paso está abierto, mantiene un fuerte control sobre esta vía por donde circula cerca del 25% del petróleo marítimo mundial. En este contexto, alrededor de 900 buques permanecen a la espera en el Golfo Pérsico, ante la falta de precisiones sobre las condiciones de seguridad y navegación.
Antes de la escalada bélica, el flujo diario rondaba los 140 barcos, una cifra muy superior a la actual. Desde el sector marítimo, crece la preocupación: Phillip Belcher, referente de la asociación Intertanko, advirtió sobre la urgencia de normalizar el tránsito, tanto por el impacto en el comercio global como por la situación de miles de tripulantes que siguen varados.
En paralelo, Teherán sugirió a las embarcaciones coordinar su paso con la Guardia Revolucionaria, e incluso circula entre operadores un mapa con rutas de ingreso y salida cuya autenticidad no fue confirmada oficialmente.
También genera incertidumbre la posibilidad de que Irán imponga peajes millonarios a los petroleros. Si bien el gobierno iraní deslizó esa intención, distintos países negaron haber abonado tarifas, especialmente aquellos considerados aliados, como India o Japón, cuyos buques lograron cruzar sin inconvenientes.
Mientras tanto, la presencia de embarcaciones sancionadas y movimientos irregulares en la zona refuerzan el clima de tensión. El dominio iraní sobre el estrecho sigue condicionando la reactivación del tránsito en uno de los puntos más sensibles para el comercio energético mundial.