Santiago

Bajo el lema "Te he llamado por tu nombre..." , se realizó en Santiago el ENCASA 2026

La jornada contó con espacios de formación y fraternidad para los servidores de la Iglesia local. La misa de clausura la celebró monseñor Bokalic.

Presidida por el cardenal monseñor Vicente Bokalic, se realizó ayer, en el Colegio San José, el Encuentro de Catequistas Santiagueños (ENCASA).

La jornada contó con diversos espacios de formación y fraternidad para los servidores de la Iglesia local. El broche de oro fue la Santa Misa de clausura, la cual será celebrada por Monseñor Bokalic.

Desde la Junta Arquidiocesana de Catequesis, resaltaron: "Después de haber vivido un año santo reflexionando sobre la naturaleza de la esperanza, seguimos caminando en la hermosa experiencia de ser canales e instrumentos de esa esperanza hacia los demás. Por eso este año nos centramos en esta gran certeza que nos anima: "Te he llamado por tu nombre..." (Is.43,1)".

Este año, el ENCASA contó con la grata presencia del padre José Luis Cote Quijano, sacerdote de la Diócesis de San Isidro, de enorme experiencia en la formación de catequistas.

De este encuentro participaron catequistas de todo el país. Es un espacio importante de formación y comunión.

El propósito del ENCASA es que busca reunir a catequistas santiagueños y nacionales para fortalecer la misión educativa y evangelizadora en la región.

Cabe destacar que los encuentros de catequistas son fundamentales para la formación integral, espiritual y comunitaria de quienes transmiten la fe, garantizando que su misión sea un reflejo de la unión personal con Cristo. Estos espacios permiten compartir experiencias, renovar la vocación y adquirir herramientas pedagógicas, asegurando un mensaje auténtico y sinodal.

Cuatro áreas

También es importante señalar que los encuentros cubren cuatro áreas clave: espiritual (oración y espiritualidad del catequista), doctrinal (conocimiento de la fe), antropológica (adaptación al contexto) y metodológica (el "cómo" de la enseñanza).

Asimismo,  estos espacios permiten compartir experiencias, renovar la vocación y adquirir herramientas pedagógicas, asegurando un mensaje auténtico y sinodal.

Además, ayudan a los catequistas a descubrir el valor de la liturgia y los sacramentos en su propia vida, preparándolos para ser acompañantes en los procesos de fe de otros.

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